Archivo de Octubre 2007

LA BATALLA DE LAS ARDENAS (The battle of the Bulge) – 1.965

28 Octubre 2007

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Las Ardenas (Bélgica), diciembre de 1.944. Las tropas americanas destinadas en la zona soportan el frío y el aburrimiento pensando que los alemanes están derrotados. Sin embargo los germanos tienen otros planes: iniciar una potente ofensiva que podría cortar las líneas aliadas y llegar hasta el mar, dando tiempo a desarrollar las armas secretas que darían al III Reich la superioridad necesaria para ganar la guerra o forzar la negociación con los aliados occidentales contra los rusos. Un oficial de inteligencia americano interpretado por Henry Fonda desconfía de la aparente tranquilidad y se empeña en buscar indicios de una posible ofensiva alemana. Por su parte los alemanes confían el centro de su ataque al Coronel Martin Hessler (Robert Shaw), un experimentado y condecorado comandante de tanques. Al desencadenarse el ataque los americanos son sorprendidos y arrollados por las tropas acorazadas alemanas cediendo mucho terreno. Hace tan mal tiempo que impide volar a la aviación aliada. Pero después de la sorpresa inicial y tras recibir refuerzos comienzan a detener a los panzers descubriendo que su punto débil es la falta de combustible.

No es que quiera hacer de abogado del diablo, pero a mí no me parece tan mala esta película. Es cierto que defrauda un poco ya que se trata de una superproducción de gran presupuesto y con un reparto realmente magnífico: Robert Ryan, Henry Fonda, Robert Shaw, Dana Andrews, Telly Savalas, Charles Bronson y seguro que me olvido de alguno, sin mencionar a secundarios de lujo como Hans Christian Blech y Karl Otto Alberty. También tienen razón quienes le achacan que la ambientación es floja por no decir bastante mala: M-48 por Tiger II o semiorugas americanos por Sdkfz; los cascotes de los decorados rebotan como si fueran de corcho y algunos extras mueren dando un semi-salto mortal hacia atrás. Tampoco parece acertado que aparezcan paisajes llanos o semidesérticos cuando la acción real se desarrolló entre montañas y bosques muy tupidos. Pero voy a hacer un esfuerzo por exponer lo que a mí me gusta de esta película.

Comenzaré por la música; me parece que la banda sonora es sobresaliente. La obertura o variación que se hace del himno de los tanquistas alemanes es estupenda y queda perfectamente acoplada a muchas de las escenas del filme. Relacionado con la banda sonora está la escena en que Hessler conoce a sus comandantes de tanque; son jovencísimos a lo que su general le responde: “no conocen el sabor de la derrota”. A continuación se desarrolla la secuencia que desde mi punto de vista es la mejor de toda la película y es cuando cantan el Panzerlied haciendo chocar sus tacones al ritmo de la marcha. Creo que esta escena se merece un lugar destacado en la historia del Cine Bélico por su intensidad y emoción.

La trama argumental promete pero ciertamente pierde intensidad después de la primera media hora; creo que la superficialidad de muchos de los personajes hace que sea imposible desarrollar el argumento con los resultados esperados. Por ejemplo el personaje de Henry Fonda es completamente plano y no da para lucimientos. Algo parecido ocurre con el que interpreta Charles Bronson. Sin embargo Robert Shaw borda su papel de Martin Hessler, el coronel de carros de combate sin escrúpulos que “siempre tiene el mayor número de bajas”. Telly Savalas interpreta magnificamente a un sargento tanquista muy pasional y buscavidas que termina cumpliendo con su deber. Por último no quisiera olvidar a mi secundario de lujo favorito: Hans Christian Blech que interpreta al asistente de Hessler en un papel mediano pero donde se luce. Memorable es la secuencia en que enfrentándose a su superior le llama asesino por desear que la guerra dure eternamente; y es trasladado a los camiones cisterna. Y ¿qué os parece la escena final en que se deshace del correaje y del fusil y se echa el macuto a la espalda?.

El ritmo es sostenido manteniendo la atención del espectador a lo largo de sus casi tres horas. Está plagada de escenas de acción unas mejores que otras, es cierto, pero precisamente esto es un valor a tener en cuenta en una película bélica. Hombre, algunas secuencias son muy poco creíbles, como cuando unos cuantos americanos con un par de cañones y varios bazoocas, parapetados tras un pequeño cercado de piedra rechazan repetidamente a toda una división blindada.

El director es Ken Annakin, el de películas como la magnífica El día más largo. Una pena que en ésta no haya mantenido el nivel.

La frase: Hessler dirigiéndose a su general que le está reprochando que se haya detenido en un pequeño foco de resistencia: “Los americanos no piensan en una derrota. Tienen aviones y gasolina para traer tartas a través del Atlántico. Es aquí donde tenemos la oportunidad de romper su espíritu de lucha.

Resumiendo, yo la calificaría de entretenida e históricamente aceptable ya que muestra una visión bastante global de lo que fue la Ofensiva de las Ardenas: se nos presenta el Plan de ataque con buenos detalles al principio de la película, aparecen los comandos disfrazados de policía militar americana saboteando las comunicaciones en la retaguardia aliada, vemos cómo pudieron ser la masacre de Malmedy y las “narices” del General McAuliffe. En fin, creo que hay que verla aunque tenga fallos.

ATAQUE! (ATTACK!) – 1.956

28 Octubre 2007

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Diciembre de 1.944, frente occidental. Una compañía americana se encuentra descansando en espera de ser enviada a retaguardia. Su capitán es cuestionado por los hombres a su mando por haber abandonado recientemente a un escuadrón al que podría haber salvado. La ambición personal del capitán y su cobardía sustentan la trama del film. Un pelotón al mando del teniente Joe Costa (Jack Palance) es enviado a inspeccionar un pueblo que se sospecha puede estar tomado por los alemanes. Se les promete que serán cubiertos por el resto de la compañía que está mandada por el capitán Erskine Cooney (Eddie Albert), pero son abandonados cayendo en una emboscada y muriendo la mayoría de los miembros del pelotón. En plena ofensiva alemana de las Ardenas, el teniente Costa regresa para cumplir la amenaza a su capitán produciéndose un enfrentamiento de consecuencias imprevisibles en medio de la ofensiva alemana. El heroísmo, el instinto de supervivencia, la cobardía, la camaradería, la razón y la sinrazón estarán en lucha durante todo el metraje.

La trama argumental es muy consistente y original para su época, aunque posteriormente se haya tratado el tema de la incompetencia en el mando en multitud de cintas. Pero llega más allá, es de la cobardía de lo que se está tratando y cuyas consecuencias son inadmisibles aunque los superiores hagan la vista gorda: el coronel del regimiento de la Compañía interpretado por Lee Marvin es advertido de la baja moral de la tropa por el teniente Harry a lo que le contesta que no se preocupe que existe un “ciento por ciento de posibilidades de que no vuelvan al frente”. Muy parecido al papel del capitan Cooney es el más moderno de Maximilian Schell en La cruz de Hierro (1.976), donde, al igual que en la cinta que nos ocupa, la cobardía se mezcla con la ambición.

La ambientación es sólo aceptable notándose las limitaciones técnicas de los años cincuenta. Los uniformes, armamento y vehículos americanos son correctos mientras que al menos las armas alemanas dejan mucho que desear; sobre todo hay una ametralladora alemana que aparece reiteradamente y que no es reconcocible como el armamento alemán de la época. Los tanques alemanes también son bastante de andar por casa. Los decorados están bien y sobresale la fotografía que es magnífica, aunque falta luz en algunas escenas. Al tratarse de una película en blanco y negro, adquiere un realismo que junto con algunas escenas reales le confieren carácter semidocumental en algunos momentos.

Los actores aparecen muy convincentes mostrando extraordinariamente las emociones de cada momento: miedo, excitación, ira, indiferencia, etc. Destacar por supuesto la actuación de Jack Palance que está magistral si exceptuamos las secuencias finales en que sobreactúa claramente; me refiero a las escenas del ataque al tanque alemán y cuando entra en el sótano dispuesto a matar al capitán que le ha traicionado. El papel de Lee Marvin, aunque corto me ha gustado por la forma de transmitir el modo en que se hacían las cosas en los ejércitos. Destacar por último la actuación de Eddie Albert que borda uno de los mejores papeles de su carrera, mezclando momentos de locura, lucidez y esperpento.

Me ha gustado toda la película en general, pero me quedaría con dos momentos; el primero es cuando Costa amenaza al capitán antes de la misión: “quiero que se le meta una cosa en la cabeza: si yo pierdo uno de mis hombres, uno solo, usted jamás volverá a Estados Unidos …que me oigan alto y claro, así no habrá malas interpretaciones”. El segundo es la escena final en que todos los presentes apoyan al teniente Harry (no entro en detalles para no estropear el final a quien no la haya visto).

Lo peor sin duda es la parte de la ambientación que he comentado más arriba: pierde realismo ver tanques cuyos cañones tiemblan como si fueran de corcho.

Como anécdota hay que decir que quizá sea una de las primeras veces en que se ve la secuencia típica del casco del soldado muerto rodando colina abajo; estaría bien recordar películas donde se usa este recurso cargado de dramatismo y que, por manido, pierde gran parte del mismo.

La frase: cuando regresan los tres únicos supervivientes del pelotón de Costa llevando un prisionero alemán, el capitán le ofrece al sargento mayor del pelotón un whiskey que éste rechaza reiteradamente; y tras la insistencia del primero el sargento le contesta: “a los sureños nos gusta el whiskey mucho, pero nunca bebemos con la gente a que no respetamos”.

Una película de las que dejan huella y que ha creado escuela para el cine bélico posterior. Lleva de la mano al espectador con un ritmo muy constante sin que se prevea lo que va a ocurrir en ningún momento. Una joya.

REBELIÓN EN POLONIA (UPRISING) – 2.001

17 Octubre 2007

 

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Varsovia ocupada, 1.939 a 1.943. Los judíos de Varsovia son confinados en un reducido gueto de la ciudad vieja donde sobreviven como pueden expuestos a la barbarie nazi, las privaciones, las enfermedades, el hacinamiento y los abusos de la propia policía judía. El Consejo Judío intenta aliviar la situación y negocia con los alemanes siendo engañado constantemente de forma descarada llevando a sus miembros a la desesperación. Desde el principio ha ido tomando forma un movimiento de resistencia que poco a poco va reclutando combatientes y consiguiendo armas hasta acabar sublevándose contra los alemanes. Al principio obtienen algunas victorias, pero éstas serán una ilusión pasajera. Al menos conseguirán un poco de honor frente a la resignación y pasividad de la mayoría de los confinados.

La película está rodada para televisión en clave de documental preocupándose más de contar fielmente los sucesos que de los aspectos más puramente cinematográficos. No obstante su vigor narrativo hace que el resultado sea más que aceptable ya que cuenta, entre otros valores, con dos monstruos de la interpretación como son Jon Voight y Donald Sutherland.

Se trata de una magnífica película que aúna rigor histórico, buenas dosis de acción de guerra y escenas de un intenso dramatismo. Las secuencias de lucha están muy logradas y nos hacen vibrar manteniendo un ritmo bastante uniforme durante las más de dos horas que dura la cinta.

La ambientación es estupenda: uniformes, armas y vehículos están muy cuidados y contribuyen al gran realismo que rezuma de cada uno de sus fotogramas. Mencionar que podemos ver al detalle varios tanques Tigre y algunos semiorugas del modelo Sdkfz 251. Los efectos especiales son espectaculares: las explosiones son magníficas.

Parece que se ajusta bastante a los sucesos históricos y aparecen personajes reales con nombres y apellidos:

Adam Czerniakow (Donald Sutherland) fue el Presidente del Consejo Judío que intentó a través de la negociación mejorar la situación en el gueto. Acabó abrumado por su enorme responsabilidad y no la soportó. No era partidario de la lucha armada argumentando que la “doctrina alemana de la responsabilidad colectiva” produciría mucho más daño que el beneficio de aquella.

Mordechai Anielewicz (Hank Azaria) y Yitzhak Zuckerman (David Schwimmer) son dos profesores que fundan la O.L.J. (Organización de Lucha Judía), movimiento de resistencia en el interior del gueto cuyo lema es “¿puede un hombre moral mantener su código de moralidad en un mundo inmoral?”.

Kazik Rotem (STEPHEN MOYER): desde mi punto de vista este personaje simboliza la imaginación, la habilidad y, en ciertos momentos, el instinto de conservación. Es muy poco creíble que se pueda hacer pasar por oficial nazi sólo por vestir un uniforme de las SS y no tener rasgos judíos. Aún así es el personaje que aporta algo de humor a la tragedia que se está viviendo en el gueto.

Tosia Altman (Leelee Sobieski) es una joven que se las arregla para alimentar y cuidar de su familia (padres y hermana menor). Al perderlos a todos se une a la resistencia participando muy activamente.

General Jurgen Stroop (Jon Voight) es enviado por Himmler para sofocar la revuelta. Está presionado constantemente para que la aplaste y usará cualquier medio a su alcance para conseguirlo; no tiene escrúpulos y manipula desde los informes oficiales de bajas alemanas, hasta la filmación que un cineasta hace de los acontecimientos para la propaganda nazi.

En general los actores están bien sobresaliendo como indiqué antes Donald Sutherland a pesar de tener un papel corto y que se presta poco al lucimiento. También destacaría a Leelee Sobieski que logra que nos metamos en su piel en algunos momentos.

Lo mejor, la actuación de Donald Sutherland en la escena en que intenta salvar a los rehenes y es engañado. También mencionar que me pone los pelos de punta la de los alemanes entrando en el gueto desfilando y cantando Erika. “¿Oyes?, ¡están cantando!; ¡los cabrones están cantando!”, diría uno de los personajes judíos antes de atacarlos en una escena estupenda.

Lo que menos me ha gustado es que resulta poco creíble que algunos judíos, por hábiles que fueran, consiguieran salir y entrar en el gueto a su antojo. Además parece que no hacen mella las privaciones a que estaban sometidos en los miembros de la resistencia: los vemos perfectamente sanos y fuertes como si estuvieran bien alimentados, cuando se menciona la cifra de 180 calorías al día para los judíos.

La anécdota: aunque en la cinta se presenta como algo extraordinario, no parece muy real que una mujer atada por la cintura con una cuerda tire cócteles Molotov sobre los alemanes desde un tejado sin que nadie le dispare.

La frase: “Viviremos con honor y moriremos con honor, honor judío”.

En resumen, una película muy visual y emotiva que no debe perderse quien sea al menos un poco aficionado a la historia y al cine bélico. Creo que la vi en televisión con el título Sublevación en el gueto.

EL BATALLÓN PERDIDO (The Lost Battalion) – 2.001

13 Octubre 2007

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I Guerra Mundial, Francia, octubre de 1.918. Un batallón de la 77ª División de infantería de los Estados Unidos va a tomar parte en un ataque para romper las líneas alemanas en el frente Mosa – Argonne junto con una división francesa que cubrirá su flanco izquierdo, mientras que el resto de su división hará lo propio por el derecho. Sólo el batallón del mayor Charles Whittlesey consigue avanzar y llegar hasta su objetivo capturando la zona del molino de Charlevaux; son rodeados por los alemanes y rechazan repetidamente los contraataques de éstos. Se encuentran en pésimas condiciones: sin municiones, sin víveres, sin suministros médicos para los heridos… pero resisten. Basada en hechos reales.

El argumento es bastante simple pero da suficiente juego para la historia que se nos cuenta. Se le podría haber sacado más jugo.

Esta película que fue rodada para televisión, está llena de tópicazos: el paleto frente a los listillos de la gran ciudad; el jefe cuestinonado por sus superiores pero respetado por sus hombres por ser honesto con ellos; los personajes típicos de los graciosos de la unidad y la secuencia que hemos visto en muchas películas anteriores del casco ensangrentado que rueda colina abajo. Por no mencionar al americano recitando de memoria la Biblia. ¿Será verdad que todos los yanquis se saben de memoria fragmentos de las Sagradas Escrituras?.

La ambientación es correctísima; aunque no es que haya un gran despliegue de medios, gusta ver que se cuidan los detalles como los uniformes, las armas, la suciedad del combate, etc. Me agrada que las imágenes están casi desaturadas presentando unos tonos muy uniformes y con poco color excepto en la sangre, las explosiones y el fuego; ni siquiera el verde del bosque, muy abundante, destaca.

Los combates no están mal y se nota que al ser una cinta moderna aprovecha los avances disponibles; no obstante la dirección de los actores deja mucho que desear: hay momentos de la lucha en que parece que muchos soldados están esperando que les peguen un tiro o les alcance una explosión ya que permanecen de pie, sin protegerse, algo completamente ilógico y lejos de toda realidad. Y abundando en esta falta de realismo hay que decir que los efectos de sonido contribuyen de forma decisiva a la misma ya que las voces prevalecen demasiado frente a los estruendos de las explosiones y los disparos.

Los actores, la mayoría desconocidos, tampoco aportan mucho más ya que no transmiten la tensión de la situación tan dramática que están viviendo: se limitan a poner caras raras con los ojos muy abiertos. Si tuviera que salvar a alguno sería a Phil McKee en el papel del Capitán McMurtry, el mayor de Hermanos de sangre, que únicamente está correcto. Además, los diálogos simplones y sin sustancia hacen que el espectador mantenga la distancia con la acción.

Lo mejor de la película es que entretiene: presenta una abundante ensalada de tiros y explosiones aliñada con un buen ritmo que no permite el aburrimiento. Además de la ambientación ya comentada.

Lo peor, la falta de realismo que antes he explicado. No es admisible que una película con vocación de seria, nos muestre cómo muere un soldado y su amigo lo contemple como si mirase un zapato viejo, sin gesticular siquiera.

La anécdota: no sé qué pinta una trinchera alemana muy por detrás de sus líneas y justo delante de donde los americanos van a atrincherarse.

La frase. Wittlesey: “la vida sería más sencilla si pudiéramos elegir nuestras obligaciones, pero no podemos”.

Resumiendo, una cinta sólo entretenida.

¿PUEDE SER BÉLICA UNA PELÍCULA SIN ACCIÓN?

10 Octubre 2007

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Con este post intento provocar el debate sobre qué es o qué no es Cine Bélico. Yo entiendo que pertenece al Cine Bélico toda película en que el tema central es la guerra o donde ésta juega un papel fundamental. Es precisamente ésta la que estará presente en la trama principal de la película influyendo de forma decisiva en todo lo que ocurra en la misma. Prefiero entender el Cine Bélico en sentido amplio para así abarcar más filmes. Lo que no siginifica que no se pueda clasificar una película en más de un género.

Existen opiniones de todas clases acerca de lo que es el Cine Bélico: algunos lo consideran como un género menor encuadrado dentro del Cine de Acción o Aventuras. Otros lo circunscriben únicamente a grandes dosis de acción. Yo prefiero situarlo entre los grandes géneros sin que pertenezca a ningun otro porque sería lo mismo que decir que todas las cintas donde aparece una historia de amor deberían encuadrarse en el género del Cine Romántico. Considero que el Cine Bélico presenta características propias suficientes que lo diferencian de forma clara de los otros géneros.

Claro que en un filme de guerra pueden aparecer historias de amor, aventuras, pasajes históricos, situaciones cómicas, tensión dramática, intriga, terror o incluso ciencia ficción y no por ello tendríamos que encuadrarlo en géneros tan alejados del bélico como la Comedia, el Musical o el Terror.

Además hay una serie de ingredientes que deben o pueden aliñar las cintas para que se refuerce o difumine su carácter bélico. Me refiero a la acción de guerra, las escenas de mando, la ambientación, la recreación histórica o la tensión dramática propia de las situaciones de conflicto bélico.

La acción de guerra es uno de los ingredientes más importantes o que más interés pueden aportar a una buena película bélica. Las escenas de batalla, tiros, explosiones, movimientos de tropas, vehículos, aviones, buques, etc. hacen que las cintas ganen puntos; no obstante su ausencia no tiene por qué significar que un filme no pueda ser considerado como un magnífico relato bélico. Véanse películas como La lista de Schindler donde no aparece una sola escena de este tipo. Por mencionar algunas otras: La solución final, Amén, Traidor en el infierno, Casablanca, La gran evasión y otras muchas.

Las escenas de mando ayudan a impregnar las películas del ingrediente militar y facilitan la comprensión de lo que está pasando o va a suceder. Me refiero a secuencias donde se explican o exponen movimientos estratégicos o tácticos, donde se muestran los planes de batalla o vemos los cuarteles generales repartiendo órdenes a las unidades. Varios momentos memorables de este tipo encontramos en la magnífica serie de televisión Hermanos de sangre: la táctica para el asalto a la posición de artillería alemana en Brecourt Manor, la explicación de Market Garden por el capitán Nixon o los movimientos tácticos para la toma de Foy. En Patton vemos también abundantes escenas de mando así como en La batalla del río Neretva, en El león del desierto, en Objetivo Birmania o en Black Hawk derribado.

La ambientación debemos considerarla como un concepto muy amplio que abarca desde los escenarios hasta la climatología pasando por los decorados, los uniformes (vestuario), el armamento y los vehículos. No podemos imaginar que la batalla de las Ardenas se produzca en un paisaje desértico cuando esta zona es precisamente todo lo contrario: montañas llenas de árboles. Y desde luego no nos gusta ver tanques Sherman haciéndolos pasar por Panzers alemanes.

Y precisamente porque el Cine Bélico es un género por sí mismo, puede acoger subgéneros como el de Campos de Concentración donde se encuadrarían películas tan importantes como El puente sobre el río Kway, La lista de Schindler, La gran evasión, Rebelión en Polonia, El pianista o Traidor en el infierno, pasando por Feliz Navidad Mr. Lawrence, La guerra de Hart o Evasión o victoria por citar algunas.

También algunos autores reducen el género a las guerras modernas, es decir, a las guerras desde el siglo XX y filmes que relatan conflictos anteriores los catalogan como cine histórico. Creo que esta diferenciación tiene mucha menor importancia, pero yo sigo considerando películas como Zulú, Amanecer Zulú, Troya o Gettysburg como Cine Bélico.

Ya sólo me queda responder a la pregunta que da título a este post: claro que una película sin acción puede ser bélica, y entre los ejemplos antes mencionados yo destacaría Casablanca. Ya sé que no se trata de una película bélica al uso porque no presenta los ingredientes que antes he mencionado, pero ¿es o no la guerra el tema central de la película?, ¿se entendería la trama sin la guerra?, ¿la historia de amor tendría sentido sin la guerra?, ¿habría ido Rick a parar a Casablanca sin la guerra?; en fin y por último, ¿pasa algo en la película que no tenga que ver con la guerra?. Pronto espero comentar esta obra maestra. Ah, y si no estáis de acuerdo “si ella pudo soportarlo, yo también…”.

DISPARO AL CORAZÓN (Shot througth the heart) – 1.998

7 Octubre 2007

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Sarajevo, Bosnia Herzegovina, 1.992. Dos amigos de la infancia que practican el Tiro Olímpico y que mantienen una amistad larga y sólida se enfrentan en la guerra serbo – bosnia que asoló el país en la década de los 90. Slavko Stanic (Linus Roache) es serbio; Vlado Selimovic (Vincent Pérez) musulmán; ambos son yugoslavos, o lo han sido durante los últimos 50 años. Pero ahora, Radovan Karadzic ha proclamado la República serbia de Bosnia y las tres etnias que habían convivido durante generaciones en paz y con un creciente mestizaje cultural y humano, la serbia, la croata y la musulmana, se ven obligadas a batirse para sobrevivir a la agresión de una de ellas, la serbia.

Vlado es un pequeño empresario exmiembro de la selección yugoslava de Tiro Olímpico, igual que Slavko. Como ahora son bosnios no pueden acudir a las Olimpiadas de Barcelona a competir, pero planean un viaje a las mismas como espectadores.

Al volver de un fin de semana en el campo junto con otros amigos se encuentran con las tropas serbias que han rodeado Sarajevo y tienen un pequeño altercado con los militares del que salen airosos gracias a la intervención de Slavko que, por ser serbio, los convence de que les dejen pasar sobornándolos.

La situación empeora y la ciudad queda totalmente cercada siendo atacada por el ejército de los serbios. Los musulmanes se defienden como pueden del terror creado por los francotiradores serbios, algunos de ellos instruídos por Slavko que fue llamado a filas y que ejerce con el grado de teniente por ser una celebridad deportiva.

En el lado musulmán, Vlado se ve obligado a colaborar con los mafiosos locales que controlan el mercado negro de alimentos , combustible y armas, en la milicia que éstos han organizado principalmente para cuidar de su negocio.

Siempre que vuelvo a ver esta película consigue emocionarme. Lo que más destaca en ella es el realismo llevado a su máxima expresión. Vemos situaciones cotidianas de familias que pasan apuros por la guerra y que por la cercanía temporal con este conflicto hacen que el espectador se meta en ambiente desde el principio hasta el final. Primero parece que no puede llegar a pasar nada; como dice Vlado: “Esto es Sarajevo, no Somalia. ¡Somos europeos!”, refiriéndose antes del ataque serbio a que la comunidad internacional no permitirá nunca que sean atacados. Pero el nerviosismo se hace patente en cada escena y como dice Maida, la esposa de Vlado: “No me gusta que me apunten con armas. Algún idiota podría disparar una”.

La primera vez que se te ponen los pelos de punta es cuando se produce el bombardeo que alcanza el edificio donde viven los Selimovic que se ven obligados a salir corriendo con lo puesto y aterrorizados. Lo que se encuentran en las calles es desolador: siguen cayendo bombas y la gente huye despavorida sin rumbo fijo. Vlado se niega a abandonarlo todo a pesar de que Slavko les ofrece en dos ocasiones una vía de escape.

El horror de la guerra se multiplica si cabe al tratarse de una guerra civil donde te ves luchando contra tus vecinos y tienes que disparar a gente que conoces. Los serbios son los malos, los que han empezado la guerra y los que tienen más fuerza: armamento, un ejército entrenado y equipado y un plan de ataque junto con unos objetivos. Pero ellos justifican su agresión, y en una escena en que están expulsando a unos musulmanes de su casa para que se la quede Slavko, y ante un intento de violación a una musulmana, el capitán dice: “Lo que le pasó a mi familia fue peor. Somos serbios, luchamos por nuestras familias, disparamos por todo lo que hemos perdido, por todo nuestro sufrimientohace 50 años echaron a mi familia de una casa como ésta los fascistas croatas y musulmanes”.

Terrorífica es la escena en que un francotirador dispara en la cabeza a Lejla, la hija de unos 12 años de los amigos de Vlado y Slavko: la madre grita desconsolada repitiendo una y otra vez que su hija se pondrá bien. No pueden enterrarla en el cementerio porque está lleno y además es peligroso ir hasta allí; se ven obligados a enterrarla en un parque. Recomiendo ver detenidamente esta escena por lo real que parece: el sufrimiento de los padres, el de los amigos, los vecinos que ayudan en lo que pueden, la comitiva fúnebre corriendo bajo el fuego de los francotiradores con el ataud improvisado con lo disponible … en fin, siempre consigue saltarme las lágrimas.

Vlado consigue abatir al francotirador que mató a Lejla y empieza a ser recompensado por el jefe mafioso por sus triunfos. Comienza a sospechar por la distancia en que se están efectuando algunos disparos que Slavko está detrás de los mismos, teniendo la certeza al ver las balas, que conoce muy bien, extraídas de un cuerpo de su calle.

Los dos amigos acabarán enfrentándose sin remedio ni posibilidad de reconciliación.

Tanto Linus Roache como Vincent Pérez están bastante bien en sus papeles, pero mi mención especial será para Maida, la esposa de Vlado interpretada por Lia Williams. Su interpretación me parece magnífica sobre todo cuando muestra el apasionamiento de una mujer hacia su familia en esos momentos dramáticos.

La ambientación está muy correcta sin muchos alardes técnicos ni excesiva muestra de material bélico ni armamentístico; no obstante los decorados de la ciudad bombardeada y las viviendas protegidas contra la guerra están muy logrados. Choca no ver señales de que muchas de las personas que viven allí sean musulmanas: no hay signos externos ni el vestuario, están muy occidentalizados tanto en ropas como en costumbres (beben alcohol por ejemplo y las mujeres están en pie de igualdad con los hombres), no se ve a nadie rezando ni con un Corán, ni una sola mezquita.

Por último mencionar la banda sonora magnífica: la canción Dreams de Cranberries destaca entre otros muchos temas que ambientan más que correctamente las distintas escenas.

Lo que más me ha gustado es el realismo, la forma de abordar las situaciones normales del día a día durante los primeros tres meses de la guerra. También me parece que está muy bien llevado el tema de la amistad entre los dos protagonistas.

Lo que menos, es que no se entiende bien el final en que Maida junto con otras compañeras vuelven al trabajo; parece que intentan aparentar normalidad pero es un contrasentido porque la guerra aún no ha terminado, no hay mercancías, ni proveedores, ni seguridad para un tráfico de empresa normal. Como gesto está muy bien que se quiera defender lo que es de uno y luchar por lo que te ha costado mucho esfuerzo levantar. En cualquier caso me encanta el momento en que Vlado le pregunta a qué hora sale y Maida le contesta si está intentando ligar con ella fundiéndose en un abrazo.

La frase. Vlado, la última vez que ve a Slavko le pregunta: “¿cómo puedes ser feliz disparando a tu propia gente?”.

Resumiendo, aunque se trata de una película poco conocida y con actores de segunda línea es una estupenda cinta que no sólo muestra el drama humano de una guerra reciente, sino que también analiza cómo se pueden romper una paz y una convivencia que se habían mantenido en armonía durante décadas. Muy recomendable.

EL BAILE DE LOS MALDITOS (The young lions) – 1.958

6 Octubre 2007

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Navidad de 1.937 y posterior guerra. Se tratan dos narraciones paralelas, completamente independientes en que se nos muestran dos caras de la misma guerra y que únicamente confluyen al principio y al final. Es la historia de la participación en la guerra de un teniente alemán cuyas convicciones van evolucionando al calor de la guerra. La otra narración trata de dos soldados americanos de distinto orígen y condición, y con motivaciones vitales muy distintas.

La película tiene un principio muy prometedor; las escenas de la estación de montaña, la de la escaramuza con los franceses y la del alistamiento de Dean Martin y Montgomery Clift son ilusionantes anunciándonos una buena película bélica. Sin embargo el ritmo cae fuertemente hasta llevarnos al aburrimiento de una excesivamente larga presentación de los personajes americanos. El interés vuelve y se mantiene con pocos altibajos hasta el final al llegar los reclutas al cuartel donde Noah Ackerman es marginado y maltratado por ser judío. Hay que tener en cuenta que dura 2:40 horas, por lo que no cansar excesivamente es otro de sus valores.

Se trata de una película bastante compleja donde las personalidades de los tres protagonistas son muy dispares y atractivas a la vez. El teniente y después capitán Christian Diesti (Marlon Brando) es un hombre de origen humilde que sin ser nazi ha confiado en los milagros que este régimen prometió en los momentos iniciales. Así lo manifiesta al principio de la película cuando explica al resto del mundo personificado en una turista americana: “¿Ud. Cree que ser nazi es algo tan terrible?…No, no soy nazi, no me interesa la política, pero creo que ellos luchan por el bien de Alemania…Yo creo que Hitler nos proporcionará una vida mejor…Ha prometido cambiar las cosas”. Sus convicciones morales y su forma de actuar a lo largo de la cinta lo sitúan en una posición en que es respetado por el espectador a pesar de ser el alemán, el malo. Pero en realidad es presentado como otra víctima principalmente de la desilusión. Además es un patriota ya que en todo momento intenta cumplir con su deber de soldado hacia su patria, incluso aunque reconozca que las cosas no están marchando como él deseaba. El desencanto al conocer los campos de concentración le hará tambalearse y abandonar la lucha.

Michael Whiteacre (Dean Martin) es una estrella de Broadway que se encuentra en el mejor momento de su carrera. No quiere abandonar su mundo de bienestar para arriesgarse a morir en combate. Durante toda la película se cuestiona su propia cobardía; tiene miedo a la guerra y a asumir la responsabilidad de casarse. Aprovechará sus influencias para ser destinado a retaguardia mientras su unidad va al frente; pero más tarde, en un esfuerzo supremo apremiado por los remordimientos vuelve a usar sus contactos para rectificar y volver con sus compañeros, además de comprometerse, por fin, en matrimonio.

Noah Ackerman (Montgomery Clift) es un bonachón e inocente muchacho de pueblo que se siente incómodo en la gran ciudad aunque es ayudado por Michael, del que se hace muy amigo. Éste le introduce en su mundo e incluso le presenta a la que más tarde será su esposa. Al incorporarse a filas tiene serios problemas por ser judío siendo maltratado y marginado tanto por los compañeros como por los mandos llegando incluso a desertar. Cuando se aclara la situación, Ackerman regresa a su compañía ganándose el respeto de sus camaradas; respeto que sigue aumentando en el campo de batalla cuando ayuda a algunos de los que lo maltrataron.

La película está rodada en blanco y negro, lo que le confiere una sobriedad y credibilidad inmejorables, incorporando imágenes documentales en algunos momentos que no desdicen del resto de la cinta. Además, la excelente fotografía nos hace disfrutar constantemente de los planos tanto generales como cercanos. Obtuvo varios premios en este apartado.

La interpretación de Brando me parece magistral: se mete perfectamente en el personaje y en el uniforme, y es capaz de hacernos llegar emociones muy intensas sólo con una simple mueca. Sobre Montgomery Clift decir que está algo más que correcto dado que su personaje es demasiado plano para permitirle el lucimiento. Dean Martin sigue en su línea de buen hacer dentro de la mediocridad. Destacar por último a Maximilian Schell que da muy bien de oficial nazi egocéntrico como se verá mas tarde en “La cruz de hierro”.

En la versión española se eliminaron algunas escenas claves de la película; no me extraña que cuando la ví por primera vez no terminara de entenderla o viera que había demasiados cabos sueltos. Entre las escenas eliminadas está aquella en la que Brando, que actúa en el París ocupado como “policía – represor”, solicita el traslado a su capitán diciéndole: “no me gusta detener chiquillos”. El Capitán, a cargo de un jovencísimo Maximilian Schell se lo niega: “No hay sitio para sentimentales, ni moralistas, ni individualistas. No tendrá ningún futuro en el ejército si es incapaz de comprender eso”.También fueron eliminadas por motivos obvios las dos del campo de concentración que dan sentido al final de la cinta:

Primera escena: la guerra está perdida para los alemanes y Christian, siendo ya capitán, agotado y abandonado por su tropa llega hambriento a un campo de concentración en que le dan alimentos y el comandante hace una reflexión sobre sus problemas para asesinar a los judíos. Brando abandona el lugar horrorizado y asqueado replanteándose sus más hondas convicciones. En una secuencia magistral vemos a un capitán Diesti derrotado, con el uniforme hecho girones, sucio y cansado que deambula sin rumbo. En un ataque de ira destroza su MP-40 y camina con paso cansino hacia no se sabe bien dónde; se supone que va a entregarse a los americanos.

Segunda escena: los americanos ya han tomado el campo de concentración y piden colaboración al alcalde del pueblo en que se encuentra. Excelente escena en que uno de los prisioneros que es rabino pide permiso para un servicio religioso. El alcalde alemán pone toda clase de obstáculos absurdos a tal celebración y el capitán de la compañía americana impone su autoridad ante el asombro de Noah y Michael. Ante una situación tan bochornosa para cualquier persona civilizada y ya que Noah es judío, el capitán le ordena que salga a dar una vuelta fuera del campo acompañado por su amigo. En este paseo tienen una conversación muy interesante y se encuentran con el capitán Christian Diesti.

Por último y como curiosidad, el doblaje de los diálogos a veces es tendencioso y no tiene nada que ver con el original: gracias al DVD podemos disfrutar de las bandas sonoras originales y de subtítulos más fieles que el doblaje primitivo al castellano. Así, en la escena final cuando Noah le cuenta a Michael sus impresiones sobre el campo de concentración, podemos escuchar en el doblaje una conversación que nada tiene que ver ni con la escena ni con el momento. Haced la prueba y encended los subtítulos en esa escena.

Lo que más me ha gustado es sin duda la interpretación de Marlon Brando junto con la fotografía.

Lo peor es la soporífera parte de Nueva York antes de la incorporación a filas de Dean Martin y Montgomery Clift.

Como anécdota, he detectado tres errores que para nada enturbian la gran calidad de la película: en la primera escena de la película se ve un coche con matrícula de la Wehrmacht en la estación de esquí cuando aún no ha empezado la guerra. También podemos ver un Jeep americano como vehículo alemán en África cuando todavía no han desembarcado los yanquis. Y oímos y se habla de bombardeos aéreos en Londres después del desembarco de Normandía, algo históricamente incorrecto; como mucho que cayeran algunas V1 y V2, pero desde luego no con la intensidad que se ve en el filme.

La frase, aunque ya la he reproducido más arriba: “¿Ud. cree que ser nazi es algo tan terrible?”

En definitiva, una magnífica película antibélica que puede hacer vibrar a cualquier amante del cine que quiera dedicar más de dos horas y media a pasar un buen rato. Aunque tiene escasa acción es muy recomendable, yo diría que imprescindible.

ESTRELLA, SEÑAL DE SOCORRO – 2.002

3 Octubre 2007

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Verano de 1.944, frontera occidental de Rusia. Los soviéticos sospechan que los alemanes se están reagrupando y preparan un contraataque; para obtener información envían tras las líneas enemigas a un grupo de exploración que irá indicando las posiciones y fuerzas alemanas. Atrás queda una operadora de radio enamorada del teniente que manda la misión. Tienen varios encuentros con los alemanes en que nos regalan escenas de combate correctamente rodadas y con una ambientación excepcional: vemos numerosos tanques Tigre alemanes así como otros muchos vehículos de la época junto con armamento ligero y uniformes muy fieles a la historia. Tras ser descubiertos son perseguidos por los alemanes.

La cinta mantiene el interés del espectador aceptablemente ya que la historia, aunque simple, está bien trabada. El punto débil es la interpretación de la mayoría del reparto que se comporta de forma poco natural y menos expresiva, por no mencionar los diálogos simplones e insulsos. La relación amorosa o el intento de la misma es muy poco creíble y no logra despertar sentimiento alguno al otro lado de la pantalla. Creo que una parte de su éxito (obtuvo algunos premios) radica en que nos presenta un mirada de la guerra poco vista: la rusa.

Me ha gustado el gran despliegue de material bélico de la época que se muestra en numerosas ocasiones, además de la forma en que mantiene el interés y el suspense hasta el final. Destacar también el realismo de muchas escenas principalmente cuando hacen prisiones y los ejecutan sin escrúpulos: la misión es lo primero.

Lo peor la inexpresividad de los actores que en algunos momentos llega a enturbiar el realismo de la película. Los efectos especiales son de hace treinta años.

La frase: “Estrella, aquí Tierra, ¿me recibe?…”

Resumiendo, se trata de una película sólo aceptable que presenta pocos atractivos.

ZULÚ – 1.964

1 Octubre 2007

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Natal, África del sur, 1.879. Una compañía del 24º Regimiento del ejército inglés se encuentra en una misión religiosa en el cañón de Rorke’s apoyando la construcción de un puente dirigida por un teniente de ingenieros reales, Tte. Chard magníficamente interpretado por Stenley Baker. El teniente al mando de la compañía regular es el Tte. Bromhead, un aristócrata inglés descendiente de ilustres militares, muy bien llevado por Michael Caine a pesar de ser su primera película. El pastor de la misión donde se encuentra el destacamento regresa del poblado del rey Zulú Cetshwayo donde se ha enterado de la matanza de soldados británicos en Isandwana y les avisa de que 4.000 guerreros zulúes se dirigen hacia allí para atacar la misión. Tras un breve y bien presentado enfrentamiento entre los dos tenientes para dilucidar quién ostentará el mando, se ponen mano a la obra para preparar la defensa construyendo parapetos con sacos de víveres y volcando las carretas mientras el reverendo, magistralmente interpretado por Jack Hawkins, se esfuerza por convencerlos de que abandonen la misión o en su defecto le permitan evacuar a los heridos. Posteriormente el reverendo será encerrado y más tarde expulsado para no desmoralizar a los soldados. Los zulúes atacan repetidamente ofreciéndonos unas magníficas escenas de lucha, donde la muerte dulce (sin sangre) es la tónica sin que se eche en falta el realismo de películas más modernas. Después de una larga batalla en que los británicos pasan verdaderos apuros para contener los ataques de los nativos, la cinta tiene un final inesperado.

La película presenta una ambientación excelente donde tanto los uniformes como el armamento están muy cuidados, así como las inmejorables imágenes de los zulúes que consiguen ponernos los pelos de punta cuando, antes de atacar, hacen chocar las lanzas contra los escudos. La espectacular banda sonora y la fotografía también ayudan a meter al espectador en ambiente presentando unos planos bellísimos y que cuentan perfectamente parte de la historia.

Además de los ya mencionados Stanley Baker, Michael Caine y Jack Hawkins, hay que mencionar a Nigel Green en el papel del sargento mayor Bourne interpretado con maestría y credibilidad; muy en su línea de otros trabajos como Tobruk.

Lo que más me ha gustado ha sido la media hora final en que los combates se suceden y la cinta adquiere un ritmo frenético que casi no deja ni parpadear al espectador.

Lo peor casi nada, quizá la larga presentación de los personajes; aspecto que no enturbia en absoluto la calidad del filme.

La frase. El sargento Bourne cita las escrituras recordando que su padre fue predicador: “El señor de los ejércitos está con nosotros”.

Resumiendo, se trata de una película imprescindible para cualquier amante no sólo del cine bélico, sino también de aventuras o del cine en general.