Director: Christian Carion
I Guerra Mundial, frente franco-alemán en territorio francés ocupado, Nochebuena de 1.914. Un tenor alemán que presta servicio como soldado raso es llamado junto con su novia, que es una soprano muy conocida, para actuar ante el Príncipe heredero alemán y el Alto Estado Mayor. Tras la actuación que es un gran éxito el día de Nochebuena, decide regresar al frente para actuar ante sus compañeros de armas acompañado por su novia. Lo hace saliendo a la tierra de nadie entonando un son de Paz ante lo que los franceses y escoceses de enfrente se le unen tomando cuerpo una tregua que durará esa noche y todo el día siguiente. Los mandos tanto aliados como alemanes desaprobarán su actitud y tomarán represalias contra las tropas implicadas en el suceso.
Parece ser que está basada en hechos reales. Aún así el argumento no profundiza mucho en el suceso y se limita prácticamente a enumerar todos los actos de confraternización que se cree que se produjeron: intercambio de cartas para la zona ocupada, de alimentos, una misa de campaña común, un partido de fútbol y, lo más increíble, el aviso de que los alemanes primero y los aliados después, iban a ser bombardeados por la artillería contraria, por lo que todos los soldados son acogidos en la trinchera del otro bando respectivamente.
Tal y como se presenta en la película no parece muy creíble que se permitiera el acceso del enemigo a las posiciones propias ya que ello supondría haber facilitado información sobre el despliegue de las tropas. Hay un soldado francés que entrega al capitán un cuaderno con esta información cuando todo ha terminado, pero aún así cuesta creerlo.
Los actores son todos desconocidos para el gran público y cumplen con sus papeles sin que destaque ninguno especialmente; ni siquiera los cantantes que no pasan de la corrección.
La ambientación no está mal aunque presenta diversos puntos débiles como la falta de suciedad en las trincheras y la recreación de la tierra de nadie que aparece excesivamente limplia, llana y ajena a los efectos de la guerra tales como los bombardeos; incluso las alambradas son escasísimas permitiendo el movimiento entre trincheras sin dificultad. Incluso jugarán un partido de fútbol durante la tregua. Además, están entre la nieve y no se ve siquiera que salga vaho de las bocas.
Lo mejor. Me ha gustado la banda sonora que consigue transmitir lo que pretende: el sentimiento de Paz en medio de una guerra.
Lo peor. La escasa profundidad con que se aborda el tema de la película y, por tanto, el resultado tan poco convincente que se obtiene.
La frase. En una de las escenas finales, el general francés que está reprendiendo al capitan (su hijo) y anunciándole su traslado al frente de Verdún por confraternizar con el enemigo dice: “Lo que ha pasado es muy grave, se llama alta traición, pena de muerte. No se puede fusilar a doscientos, no se puede.”, a lo que el capitán le responde: “aquellos que lo han vivido no se avergüenzan … ¿qué sabe el País de lo que se sufre aquí … me sentí más afín a los alemanes que a quienes me arengan contra ellos delante de un pavo relleno”.
La anécdota. Los arbolitos de Navidad que se repartieron por las trincheras alemanas llevaban luces pero no vemos cables ni nada parecido lo que suena fuera del tiempo en que se desarrolla la acción.
A modo de conclusión decir que se trata de una bonita película, entrañable y tranquila, que consigue lanzar su mensaje antibelicista a pesar de su superficialidad; la historia podría haber dado más de sí y, desde luego, hubiera ayudado una ambientación más cuidada. Entretenida.





