Archive for the ‘Guerra de la Ex-Yugoslavia’ Category

SAVIOR – 1997

23 octubre, 2008

Director: Predrag Antonijevic. Productor: Oliver Stone

Un atentado islámico en París mata a la mujer y al hijo de un militar norteamericano; éste se venga disparando contra los fieles de una mezquita en la capital francesa. Huye y se refugia en la Legión extranjera francesa y más tarde actúa como mercenario en la Guerra de Bosnia al lado de los Serbios. En 1993 llega un momento en que se replantea su postura y decide ayudar a una serbia embarazada por la violación de un musulmán mientras fue su prisionera. Los serbios quieren matar al niño despreciándola también a ella. A partir de ese momento comienza una huída a través de la Bosnia en guerra para tratar de salvar a la madre y a su hija.

El argumento es bastante consistente sustentando perfectamente todos los acontecimientos que vemos en la pantalla. Desde la motivación del protagonista para actuar como actúa, hasta el porqué de cada uno de sus actos se explican magistralmente en secuencias de gran dureza. Cuando vemos a Dennis Quaid abatir a un niño que intenta llevarse a su cabra en la tierra de nadie, parece un acto de brutalidad gratuita; pero más tarde podemos comprender que actuara de esa forma cuando se nos recuerda cómo una niña de mirada inocente lanza una granada que mata a su compañero de armas.

La película está plagada de escenas impactantes como la ya comentada en que Quaid abate al niño; o aquella en que el serbio que lo acompaña corta el dedo de una anciana para robarle el anillo; también la de la paliza a la embarazada y la de la masacre de los croatas a los viajeros de un autobús.

Aunque hemos visto ya muchas veces la escena en que se le tapa la boca a un bebé para no ser descubiertos, no por típica esta escena carece de dramatismo, aspecto éste muy abundante en la cinta.

En el apartado interpretativo, Denis Quaid realiza un trabajo impecable como asesino frío y despiadado que actúa por resentimiento, y más tarde como protector de la chica y de su hija. Natasha Kinski, a pesar de aparecer en los títulos de crédito como una de los protagonistas, sólo hace un papel muy secundario, casi un cameo en que no tiene oportunidad de demostrar nada. Sí me parece que realiza un trabajo muy correcto Natasa Ninkovic como la serbia prisionera y violada que trata de escapar con su hija y el duro mercenario.

La ambientación me ha gustado especialmente tanto por los escenarios como por el atrezzo que consigue meternos de lleno en el conflicto balcánico. Los efectos especiales, sin ser abundantes, son correctos y bien medidos, no se abusa de ellos en ningún momento.

Me han gustado muchos aspectos de esta película, pero yo resaltaría la forma en que se nos presenta la mentalidad y forma de pensar de los serbios respecto al conflicto; aspecto perfectamente tratado en otras películas sobre esta guerra como “Disparo al corazón” en que se nos explica ampliamente cómo el odio hacia los musulmanes se ha ido arraigando en aquella sociedad durante décadas hasta que ha explotado.

Lo peor de la película quizá sea cómo llega el personaje principal a esa guerra; creo que para buscar una justificación a la motivación de un mercenario no es necesario emplear el primer cuarto de película.

Resumiendo, se trata de una gran película que logra atrapar al espectador en la butaca conteniendo la respiración en algunos momentos de gran dramatismo. Una gran historia contada con buen pulso y sin demasiadas florituras; lo que unido a unas interpretaciones correctas y a una ambientación estupenda produce una cinta imprescindible tanto para los amantes del género como para cualquier aficionado al cine de calidad.

VÍCTIMA DE GUERRA – (Where Eskimos Live) – 2002

14 agosto, 2008

Director: Tomasz Wiszniewski

Un traficante de niños polaco (Bob Hoskins) viaja a la Bosnia en guerra haciéndose pasar por miembro de la UNICEF para intentar sacar del país a un niño huérfano de guerra. Encontrará a Vlado, un niño de once años cuyos padres han muerto y que sobrevive del pillaje como puede. Juntos comenzarán un viaje para salir del país destruído burlando la vigilancia de las corruptas autoridades y tratando de escapar de la persecución de un coronel bosnio que cree que Sharkey (Hoskins) es el responsable de la muerte de su hija.

El argumento es bastante simple y aparece desnudo, sin otras historias paralelas: el traficante busca y encuentra a un niño y trata de sacarlo del país sobornando a las autoridades locales o burlando los controles de la ONU.

En el apartado interpretativo Hoskins no está a la altura de otros trabajos, más bien se le ve con desgana, como si no le entusiasmara el papel. Sin embargo el niño, Vlado (Sergiusz Zymelka) realiza un trabajo algo más que correcto aunque ninguno de los dos consigue trasmitir al espectador la crudeza de las situaciones que aparecen. En tres palabras: son poco creíbles. Incluso a pesar de que la música desde un primer momento trata de llevarnos a la ternura, no lo consigue en absoluto.

Para ilustrar lo expuesto recomiendo la patética escena en que el superveterano y salvaje coronel bosnio los encuentra…

Quizá lo único que se salva de la película sea la ambientación que sí consigue meternos en la Bosnia destruída por la guerra a través de paisajes verdes, con las casas en ruínas y la forma de vivir de la población civil en medio del conflicto.

La mejor escena es aquella en que van a fusilar a Sharkey por espía tras haber descubierto en su poder un mapa militar, y Vlado soborna al oficial con las joyas que lleva escondidas en un oso de peluche.

Lo peor de la película es la falta de realismo en una cinta donde precisamente éste es fundamental para entender la historia. Se muestra en multitud de ocasiones pero donde más patente se hace es en la apatía ante los asesinatos o las atrocidades. Además, el final (que no desvelaré) es totalmente previsible.

Resumiendo, una buena historia que se malogra por una mala dirección de actores. Podría haber dado para bastante más.

DISPARO AL CORAZÓN (Shot througth the heart) – 1.998

7 octubre, 2007

disparo-al-corazon200px.jpg

Sarajevo, Bosnia Herzegovina, 1.992. Dos amigos de la infancia que practican el Tiro Olímpico y que mantienen una amistad larga y sólida se enfrentan en la guerra serbo – bosnia que asoló el país en la década de los 90. Slavko Stanic (Linus Roache) es serbio; Vlado Selimovic (Vincent Pérez) musulmán; ambos son yugoslavos, o lo han sido durante los últimos 50 años. Pero ahora, Radovan Karadzic ha proclamado la República serbia de Bosnia y las tres etnias que habían convivido durante generaciones en paz y con un creciente mestizaje cultural y humano, la serbia, la croata y la musulmana, se ven obligadas a batirse para sobrevivir a la agresión de una de ellas, la serbia.

Vlado es un pequeño empresario exmiembro de la selección yugoslava de Tiro Olímpico, igual que Slavko. Como ahora son bosnios no pueden acudir a las Olimpiadas de Barcelona a competir, pero planean un viaje a las mismas como espectadores.

Al volver de un fin de semana en el campo junto con otros amigos se encuentran con las tropas serbias que han rodeado Sarajevo y tienen un pequeño altercado con los militares del que salen airosos gracias a la intervención de Slavko que, por ser serbio, los convence de que les dejen pasar sobornándolos.

La situación empeora y la ciudad queda totalmente cercada siendo atacada por el ejército de los serbios. Los musulmanes se defienden como pueden del terror creado por los francotiradores serbios, algunos de ellos instruídos por Slavko que fue llamado a filas y que ejerce con el grado de teniente por ser una celebridad deportiva.

En el lado musulmán, Vlado se ve obligado a colaborar con los mafiosos locales que controlan el mercado negro de alimentos , combustible y armas, en la milicia que éstos han organizado principalmente para cuidar de su negocio.

Siempre que vuelvo a ver esta película consigue emocionarme. Lo que más destaca en ella es el realismo llevado a su máxima expresión. Vemos situaciones cotidianas de familias que pasan apuros por la guerra y que por la cercanía temporal con este conflicto hacen que el espectador se meta en ambiente desde el principio hasta el final. Primero parece que no puede llegar a pasar nada; como dice Vlado: “Esto es Sarajevo, no Somalia. ¡Somos europeos!”, refiriéndose antes del ataque serbio a que la comunidad internacional no permitirá nunca que sean atacados. Pero el nerviosismo se hace patente en cada escena y como dice Maida, la esposa de Vlado: “No me gusta que me apunten con armas. Algún idiota podría disparar una”.

La primera vez que se te ponen los pelos de punta es cuando se produce el bombardeo que alcanza el edificio donde viven los Selimovic que se ven obligados a salir corriendo con lo puesto y aterrorizados. Lo que se encuentran en las calles es desolador: siguen cayendo bombas y la gente huye despavorida sin rumbo fijo. Vlado se niega a abandonarlo todo a pesar de que Slavko les ofrece en dos ocasiones una vía de escape.

El horror de la guerra se multiplica si cabe al tratarse de una guerra civil donde te ves luchando contra tus vecinos y tienes que disparar a gente que conoces. Los serbios son los malos, los que han empezado la guerra y los que tienen más fuerza: armamento, un ejército entrenado y equipado y un plan de ataque junto con unos objetivos. Pero ellos justifican su agresión, y en una escena en que están expulsando a unos musulmanes de su casa para que se la quede Slavko, y ante un intento de violación a una musulmana, el capitán dice: “Lo que le pasó a mi familia fue peor. Somos serbios, luchamos por nuestras familias, disparamos por todo lo que hemos perdido, por todo nuestro sufrimientohace 50 años echaron a mi familia de una casa como ésta los fascistas croatas y musulmanes”.

Terrorífica es la escena en que un francotirador dispara en la cabeza a Lejla, la hija de unos 12 años de los amigos de Vlado y Slavko: la madre grita desconsolada repitiendo una y otra vez que su hija se pondrá bien. No pueden enterrarla en el cementerio porque está lleno y además es peligroso ir hasta allí; se ven obligados a enterrarla en un parque. Recomiendo ver detenidamente esta escena por lo real que parece: el sufrimiento de los padres, el de los amigos, los vecinos que ayudan en lo que pueden, la comitiva fúnebre corriendo bajo el fuego de los francotiradores con el ataud improvisado con lo disponible … en fin, siempre consigue saltarme las lágrimas.

Vlado consigue abatir al francotirador que mató a Lejla y empieza a ser recompensado por el jefe mafioso por sus triunfos. Comienza a sospechar por la distancia en que se están efectuando algunos disparos que Slavko está detrás de los mismos, teniendo la certeza al ver las balas, que conoce muy bien, extraídas de un cuerpo de su calle.

Los dos amigos acabarán enfrentándose sin remedio ni posibilidad de reconciliación.

Tanto Linus Roache como Vincent Pérez están bastante bien en sus papeles, pero mi mención especial será para Maida, la esposa de Vlado interpretada por Lia Williams. Su interpretación me parece magnífica sobre todo cuando muestra el apasionamiento de una mujer hacia su familia en esos momentos dramáticos.

La ambientación está muy correcta sin muchos alardes técnicos ni excesiva muestra de material bélico ni armamentístico; no obstante los decorados de la ciudad bombardeada y las viviendas protegidas contra la guerra están muy logrados. Choca no ver señales de que muchas de las personas que viven allí sean musulmanas: no hay signos externos ni el vestuario, están muy occidentalizados tanto en ropas como en costumbres (beben alcohol por ejemplo y las mujeres están en pie de igualdad con los hombres), no se ve a nadie rezando ni con un Corán, ni una sola mezquita.

Por último mencionar la banda sonora magnífica: la canción Dreams de Cranberries destaca entre otros muchos temas que ambientan más que correctamente las distintas escenas.

Lo que más me ha gustado es el realismo, la forma de abordar las situaciones normales del día a día durante los primeros tres meses de la guerra. También me parece que está muy bien llevado el tema de la amistad entre los dos protagonistas.

Lo que menos, es que no se entiende bien el final en que Maida junto con otras compañeras vuelven al trabajo; parece que intentan aparentar normalidad pero es un contrasentido porque la guerra aún no ha terminado, no hay mercancías, ni proveedores, ni seguridad para un tráfico de empresa normal. Como gesto está muy bien que se quiera defender lo que es de uno y luchar por lo que te ha costado mucho esfuerzo levantar. En cualquier caso me encanta el momento en que Vlado le pregunta a qué hora sale y Maida le contesta si está intentando ligar con ella fundiéndose en un abrazo.

La frase. Vlado, la última vez que ve a Slavko le pregunta: “¿cómo puedes ser feliz disparando a tu propia gente?”.

Resumiendo, aunque se trata de una película poco conocida y con actores de segunda línea es una estupenda cinta que no sólo muestra el drama humano de una guerra reciente, sino que también analiza cómo se pueden romper una paz y una convivencia que se habían mantenido en armonía durante décadas. Muy recomendable.

EN TIERRA DE NADIE (No man’s land) – 2.001

5 abril, 2007

entierradenadie200px.jpg

Guerra serbo – bosnia, 1993. Una patrulla bosnia que se dirige al frente se pierde entre la niebla y la noche. Al amanecer se encuentran entre las dos líneas y son atacados por los serbios: todos mueren menos Ciki que, herido en el hombro, se refugia en una trinchera abandonada. Los serbios envían a dos hombres a investigar y tras una refriega con el bosnio muere uno y el otro, también herido en el costado, es hecho prisionero por el primero. A partir de ese momento los dos hombres colaboran, no sin tensión, para tratar de salir de allí vivos. Ambos bandos que los han visto avisan a UNPROFOR (llamados los pitufos por los combatientes) para que los rescate en un alto el fuego.

El argumento da para bastante aunque las interpretaciones no consiguen meter al espectador en situación. Quiero decir que se producen varias situaciones dramáticas que no convencen por la interpretación tanto del soldado bosnio como del serbio.

Se plantea una agria crítica a la actuación de las Naciones Unidas ya que se presenta a las tropas francesas como poco involucradas y más interesadas en aparecer como políticamente correctas que en resolver problemas. Sólo se salva la iniciativa individual de un sargento que poniendo en peligro su carrera militar y valiéndose de la prensa presiona a los mandos para que intervengan. Además, hay escenas donde el esperpento aparece vestido de coronel francés cuando llega en helicóptero acompañado por su secretaria (con minifalda, chaleco antibalas y casco azul) haciéndose cargo de la situación para acabar engañando a los periodistas y haciendo que la intervención de UNPROFOR no consiga mitigar el sufrimiento de las personas a las que se pretendía salvar.

Lo que más me ha gustado es ver a los combatientes como personas normales en algunas situaciones; la ambientación está bastante lograda y consigue captar bastante bien la atención del espectador.

Lo peor ha sido la incapacidad de los actores para transmitir el dramatismo de los momentos centrales de la cinta: el odio entre combatientes, la horrible situación del herido sobre la mina lista para estallar en cuanto se mueva, y el desenlace que no quiero revelar para quienes no la hayan visto.

Me quedaría con la siguiente frase: “la neutralidad no existe ante el asesinato. Si no lo impedimos, eso es tomar partido y ya no se es neutral”.

En resumen, una interesante película que nos ilustra sobre aspectos poco conocidos de los conflictos pero que falla a la hora que hacer que el espectador se meta en la misma. Vale la pena.


Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.