ATAQUE! (ATTACK!) – 1.956

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Diciembre de 1.944, frente occidental. Una compañía americana se encuentra descansando en espera de ser enviada a retaguardia. Su capitán es cuestionado por los hombres a su mando por haber abandonado recientemente a un escuadrón al que podría haber salvado. La ambición personal del capitán y su cobardía sustentan la trama del film. Un pelotón al mando del teniente Joe Costa (Jack Palance) es enviado a inspeccionar un pueblo que se sospecha puede estar tomado por los alemanes. Se les promete que serán cubiertos por el resto de la compañía que está mandada por el capitán Erskine Cooney (Eddie Albert), pero son abandonados cayendo en una emboscada y muriendo la mayoría de los miembros del pelotón. En plena ofensiva alemana de las Ardenas, el teniente Costa regresa para cumplir la amenaza a su capitán produciéndose un enfrentamiento de consecuencias imprevisibles en medio de la ofensiva alemana. El heroísmo, el instinto de supervivencia, la cobardía, la camaradería, la razón y la sinrazón estarán en lucha durante todo el metraje.

La trama argumental es muy consistente y original para su época, aunque posteriormente se haya tratado el tema de la incompetencia en el mando en multitud de cintas. Pero llega más allá, es de la cobardía de lo que se está tratando y cuyas consecuencias son inadmisibles aunque los superiores hagan la vista gorda: el coronel del regimiento de la Compañía interpretado por Lee Marvin es advertido de la baja moral de la tropa por el teniente Harry a lo que le contesta que no se preocupe que existe un “ciento por ciento de posibilidades de que no vuelvan al frente”. Muy parecido al papel del capitan Cooney es el más moderno de Maximilian Schell en La cruz de Hierro (1.976), donde, al igual que en la cinta que nos ocupa, la cobardía se mezcla con la ambición.

La ambientación es sólo aceptable notándose las limitaciones técnicas de los años cincuenta. Los uniformes, armamento y vehículos americanos son correctos mientras que al menos las armas alemanas dejan mucho que desear; sobre todo hay una ametralladora alemana que aparece reiteradamente y que no es reconcocible como el armamento alemán de la época. Los tanques alemanes también son bastante de andar por casa. Los decorados están bien y sobresale la fotografía que es magnífica, aunque falta luz en algunas escenas. Al tratarse de una película en blanco y negro, adquiere un realismo que junto con algunas escenas reales le confieren carácter semidocumental en algunos momentos.

Los actores aparecen muy convincentes mostrando extraordinariamente las emociones de cada momento: miedo, excitación, ira, indiferencia, etc. Destacar por supuesto la actuación de Jack Palance que está magistral si exceptuamos las secuencias finales en que sobreactúa claramente; me refiero a las escenas del ataque al tanque alemán y cuando entra en el sótano dispuesto a matar al capitán que le ha traicionado. El papel de Lee Marvin, aunque corto me ha gustado por la forma de transmitir el modo en que se hacían las cosas en los ejércitos. Destacar por último la actuación de Eddie Albert que borda uno de los mejores papeles de su carrera, mezclando momentos de locura, lucidez y esperpento.

Me ha gustado toda la película en general, pero me quedaría con dos momentos; el primero es cuando Costa amenaza al capitán antes de la misión: “quiero que se le meta una cosa en la cabeza: si yo pierdo uno de mis hombres, uno solo, usted jamás volverá a Estados Unidos …que me oigan alto y claro, así no habrá malas interpretaciones”. El segundo es la escena final en que todos los presentes apoyan al teniente Harry (no entro en detalles para no estropear el final a quien no la haya visto).

Lo peor sin duda es la parte de la ambientación que he comentado más arriba: pierde realismo ver tanques cuyos cañones tiemblan como si fueran de corcho.

Como anécdota hay que decir que quizá sea una de las primeras veces en que se ve la secuencia típica del casco del soldado muerto rodando colina abajo; estaría bien recordar películas donde se usa este recurso cargado de dramatismo y que, por manido, pierde gran parte del mismo.

La frase: cuando regresan los tres únicos supervivientes del pelotón de Costa llevando un prisionero alemán, el capitán le ofrece al sargento mayor del pelotón un whiskey que éste rechaza reiteradamente; y tras la insistencia del primero el sargento le contesta: “a los sureños nos gusta el whiskey mucho, pero nunca bebemos con la gente a que no respetamos”.

Una película de las que dejan huella y que ha creado escuela para el cine bélico posterior. Lleva de la mano al espectador con un ritmo muy constante sin que se prevea lo que va a ocurrir en ningún momento. Una joya.

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2 Comments

  1. Buenas

    Coincido en casi todo el comentario, sobretodo en lo de la ambientación. Lo de los tanques alemanes es para llorar, pero supongo que no habría otra cosa a mano.

    Otra escena que no me creí es la de cuando llega Costa y su pelotón a la casa del pueblo y se esconden dos alemanes en el sotano, después de haber disparado al soldado con la radio (el primero que intenta entrar) con una pistola. Varias preguntas se agolparon en mi cabeza cuando vi la escena:

    1.- ¿Por que no hay alemanes disparando desde la casa? No sería mejor no dejar llegar a los americanos a un refuigo y eliminarles en campo abierto
    2.- ¿Por que los alemanes que están dentro esperan a que lleguen los americanos hasta la puerta? ¿No sería mejor dispararles antes?
    3.- ¿por qué le disparan con una pistola?
    4.- ¿por qué se esconden en el sotano y no se van?

    Y posteriormente, si los yanquis buscan a un prisionero ¿Por que hacen matar al capitán y se quedan con el soldado? Un capitán siempre es más valioso.

    Sin embargo lo que menos me creí es lo que hace el teniente Harry al final de la película. Demasiado bonito para ser cierto. (No lo cuento porque estropearía el final).

    Eso sí. Lo mejor que tiene la película es el tema de la incompetencia del mando y la situación entre Lee Marvin y Eddie Albert, explicando como el primero dependerá del segundo cuando llegue la paz. Sólo por eso ya merece la pena ver esta película.

    Por cierto, lo del casco. Creo recordar que ese recurso se utiliza en películas anteriores. No estoy seguro pero me suena haberlo visto en una de los años cuarenta o cincuenta (¿En “casco de acero” (1951) quizas?) . Aunque la escena de esta película es una de las mejores.

    Un saludo

    PD: Anda que el careto que se le queda al Palance… 😉

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  2. Reisman:

    Cierto lo del careto de Costa; ya no sé si le sale natural de lo feo que era, o forma parte de la clara sobreactuación del final que ya comenté.

    Saludos

    Responder

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