VÍCTIMA DE GUERRA – (Where Eskimos Live) – 2002

Director: Tomasz Wiszniewski

Un traficante de niños polaco (Bob Hoskins) viaja a la Bosnia en guerra haciéndose pasar por miembro de la UNICEF para intentar sacar del país a un niño huérfano de guerra. Encontrará a Vlado, un niño de once años cuyos padres han muerto y que sobrevive del pillaje como puede. Juntos comenzarán un viaje para salir del país destruido burlando la vigilancia de las corruptas autoridades y tratando de escapar de la persecución de un coronel bosnio que cree que Sharkey (Hoskins) es el responsable de la muerte de su hija.

El argumento es bastante simple y aparece desnudo, sin otras historias paralelas: el traficante busca y encuentra a un niño y trata de sacarlo del país sobornando a las autoridades locales o burlando los controles de la ONU.
En el apartado interpretativo Hoskins no está a la altura de otros trabajos, más bien se le ve con desgana, como si no le entusiasmara el papel. Sin embargo el niño, Vlado (Sergiusz Zymelka) realiza un trabajo algo más que correcto aunque ninguno de los dos consigue trasmitir al espectador la crudeza de las situaciones que aparecen. En tres palabras: son poco creíbles. Incluso a pesar de que la música desde un primer momento trata de llevarnos a la ternura, no lo consigue en absoluto.
Para ilustrar lo expuesto recomiendo la patética escena en que el superveterano y salvaje coronel bosnio los encuentra…
Quizá lo único que se salva de la película sea la ambientación que sí consigue meternos en la Bosnia destruida por la guerra a través de paisajes verdes, con las casas en ruinas y la forma de vivir de la población civil en medio del conflicto.
La mejor escena es aquella en que van a fusilar a Sharkey por espía tras haber descubierto en su poder un mapa militar, y Vlado soborna al oficial con las joyas que lleva escondidas en un oso de peluche.
Lo peor de la película es la falta de realismo en una cinta donde precisamente éste es fundamental para entender la historia. Se muestra en multitud de ocasiones pero donde más patente se hace es en la apatía ante los asesinatos o las atrocidades. Además, el final (que no desvelaré) es totalmente previsible.
Resumiendo, una buena historia que se malogra por una mala dirección de actores. Podría haber dado para bastante más.
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One Comment

  1. Resaltaría la evolución del personaje Bob Hoskins, que de cruel traficante de niños consegue adquirir cierta talla humana. Eso verifica una constante de los seres humanos: todos podemos cambiar, mejorar hasta el final de nuestros días.No importa lo que hayamos sido. Por otro lado, me parece importante que el cine denuncie a esas mafias explotadoras de seres inocentes, que incluso se aprovechan de la guerra. Cierto que esta denuncia pudiera tener más fuerza y más hilaridad el relato. El trabajo del niño me parece genial

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