DAYS OF GLORY (Indigènes) – 2006

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Director: Rachid Bouchared

Segunda Guerra Mundial, 1943. El ejército francés recluta soldados entre los habitantes de sus colonias del norte de África; se trata de soldados musulmanes que se sienten franceses a pesar de no haber pisado nunca el suelo de Francia. Pero ahora la Patria les necesita para que den su vida luchando contra los nazis. Las diferencias culturales y las discriminaciones no tardarán en aparecer. Los “indígenas” del 7º Regimiento de Tiradores Argelinos lucharán en varios teatros de operaciones siempre en cabeza del ataque pero sin disfrutar de los permisos, del equipo, ni de la alimentación de sus compañeros de armas franceses.

El argumento se sustenta en la mirada de cuatro soldados argelinos y marroquíes: Saïd, Abdelkader, Messaoud y Yassir. Ellos se sienten franceses sin renunciar a su religión, a sus costumbres, ni a sus señas de identidad; pero ya que se juegan la vida igual que los demás, quieren recibir el mismo trato, la misma comida, las botas y los abrigos para la nieve, los ascensos y los permisos. En un momento de euforia, uno de ellos vivirá un romance con una francesa y tendrá la ilusión de que es igual que los franceses. Pero la realidad es otra: sus cartas son censuradas únicamente por tratarse de un indígena, no está bien visto que se relacione con una mujer francesa. El sargento de su pelotón (Martínez) mantiene en secreto que es árabe y se enfada mucho cuando uno de los argelinos que es su asistente le dice que lo sabe. Éste es un pecado imperdonable en el ejército francés.

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En el apartado interpretativo, los protagonistas, todos de origen norteafricano,  logran unas actuaciones estupendas y muy creíbles. No en vano los cinco protagonistas (Jamel Debbouze, Samy Nacéri, Roschdy Zem, Sami Bouajila y Bernard Blancan) obtuvieron en el Festival de Cannes el premio a la mejor interpretación masculina. Especialmente Jamel Debbouze en el papel de Saïd, a pesar de su minusvalía (tiene un brazo inútil). Asimismo Sami Bouajila como Abdelkader conforma un personaje muy completo y bien delimitado. El personaje algo más secundario de Bernard Blancan como el sargento Martínez juega un papel fundamental en la trama al mostrar la defensa de sus hombres ante el mando francés, más aún cuando se descubre que se trata de uno de ellos.

El cabo Abdelkader es un idealista que cree que puede ascender si se prepara; es el único del grupo con algo de formación y en todo momento intenta proteger a sus “hermanos”. Saïd es un bonachón analfabeto que se deja llevar, pero que sabe defenderse si se meten con él. Yassir y su hermano Larbi (Assaad Bouab) se han enrolado por el dinero para que éste último pueda casarse. Messaoud (Roschdy Zem) pasa de creer que puede integrarse en la sociedad francesa, a sufrir directamente la discriminación por ser árabe. En un momento de la película dirá: “aquí me respetan”, a lo que Saïd le contestará: “seguirás siendo un moro”.

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La fotografía algo desaturada, muy en la línea de cintas recientes desde la magistral Salvar al soldado Ryan, como Hermanos de sangre y Cartas desde Iwo Jima, le confiere una vistosidad especial, quizá más real. Y precisamente al introducir imágenes de paisajes en blanco y negro cada vez que se cambia de escenario, la transición a la historia que muestra la cinta se hace menos brusca.

La ambientación cabe calificarla de sobresaliente tanto por los escenarios de exterior como por el resto de atrezzo de armas y uniformes. Especial mención merecen los atuendos de los marroquíes como el de uno de los protagonistas, Yassir, que lucen chilaba rallada con capucha junto con las Thompsons americanas.

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Las escenas de acción también brillan con luz propia al utilizar los últimos avances en el campo de los efectos especiales. Vemos cómo los soldados tienen miedo en la lucha, se fatigan al correr y son sepultados por montones de tierra y cascotes que se desprenden de las explosiones.

La música tan sólo tiene dos o tres apariciones estelares con cánticos en árabe que nos recuerdan a la estupenda banda sonora de Black Hawk derribado.

Presenta algunas similitudes con Salvar al Soldado Ryan: la secuencia del cementerio plagado de tumbas de árabes en este caso, la misión final suicida que no contaré para no estropear el desenlace, y las dudas de los soldados sobre esta última misión incluído el amago de marcharse de uno de ellos (Yassir) tras la muerte de su hermano.

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Me ha gustado ver que se muestra sin rodeos la rapiña tras el combate y cómo al principio de la cinta se les advierte “se permite el saqueo para comer, pero a las mujeres ni tocarlas… porque seréis fusilados”. El aspecto religioso aparece discretamente salpicando algunos momentos de máxima tensión en que los protagonistas recitan “proclamo que no hay más Diós que Alá…”.

Además del premio ya citado obtuvo los siguientes: Festival de Cannes, premio a los valores humanos. Seminci, premio del público.

Lo peor. Quizá el excesivo descaro con que los mandos franceses burlan las expectativas de integración de los musulmanes. Es verdad que la película denuncia una situación injusta, que se ve muy bien plasmada en la secuencia en que los fotógrafos militares estás tomando una foto donde dirán: “Miren aquí: los soldados franceses liberan Alsacia”, posando con los civiles sólo hay soldados “blancos” franceses, mientras que detrás de la cámara desfilan chilabas y turbantes. Y el Coronel que hace poco prometió reconocimiento por la sangre derramada, ahora pasa de largo mirando para otro lado y haciendo oídos sordos ante las demandas de Abdelkader.

La frase. Al principio de la película el veterano sargento Martínez le dice al inexperto cabo Abdelkader: “Si algo va mal, encended un cigarrillo y antes de que prenda habrá pasado”. Y sobre todo el alegato de Abdelkader sobre la integración “y aunque tengamos que pagar cien veces más que ellos, pagaremos”.

Concluyendo diré que se trata de una magnífica película que me ha sorprendido, ya que pasó fugazmente por las pantallas españolas. Un argumento contundente, un ritmo bien llevado, buenas actuaciones, la ambientación y la fotografía en su punto y una historia para recordar, la convierten en una de las mejores películas bélicas de los últimos años. Imprescindible.

Sesenta años después, el que fuera cabo Abdelkader sigue malviviendo en un suburbio de una ciudad francesa…

HERMANOS DE SANGRE – II. EL DÍA D (Day of days) – 2001

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Director: Richard Loncraine

La Compañía Easy del 506º Regimiento de Infantería Paracaidista ha embarcado en los aviones C-47 y se dirige hacia Normandía unas horas antes de la invasión. Son recibidos por el fuego antiaéreo alemán y los que consiguen saltar se encuentran perdidos, desperdigados y lejos de sus zonas de lanzamiento. Se van reuniendo pequeños grupos que van dando golpes de mano hasta que llegan al punto de reunión. Una vez allí, el Teniente Winters tendrá que asumir el mando de la Compañía al no aparecer el Teniente Meehan; la Easy recibirá la orden de silenciar unos cañones que baten la playa de Utah desde un lugar llamado Brecourt Manor.

En este capítulo vemos escenas dentro de los aviones durante el viaje hacia lo desconocido: nervios, rezos, mareos, etc. El momento en que reciben el ataque de los antiaéreos alemanes nos brinda espectaculares secuencias de aviones explotando, saltos de los paracaidistas antes de que se encienda la luz verde y aviones ardiendo por dentro como pocas veces se ha mostrado hasta ahora. Y otro aspecto poco visto hasta el momento: los pilotos de los C-47 con sus dudas, sus temores y sus nervios al ser atacados y sentirse responsables de la carga humana que llevan detrás; y además muriendo.

También llama la atención que se muestre que la mayoría de las bolsas de pierna de los paracaidistas se soltaron en el salto perdiéndose todo el material, equipos y armas o municiones que llevaran, como ocurrió en realidad.

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Sin duda la mejor escena del capítulo, y una de las mejores de toda la serie, es la final: el asalto a la posición de la artillería alemana en Breourt Manor. Se trata de una escena larga, con un buen ritmo mantenido, cargada de emoción y con unas secuencias de combate estupendamente rodadas.

La ambientación es más que correcta y aparece especialmente cuidada: escenarios, uniformes, armamento, vehículos y demás atrezzo consiguen transportarnos hasta 1944. Los efectos especiales tampoco defraudan y se nota que están a la última y en la línea de producciones de la época como Salvar al soldado Ryan que marcó un antes y un después no sólo en este apartado. Toda la serie mantiene este nivel por lo que omitiré este apartado en los comentarios de los siguientes capítulos.

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Lo que más me ha gustado es el buen tono general del capítulo, cómo cuenta el día D desde el punto de vista de un grupo de paracaidistas, dispersos, perdidos y desorientados. Y la ya mencionada magnífica escena final del asalto a Brecourt Manor.

Lo que menos me ha gustado, casi nada. Quizá el enfrentamiento tan poco convincente entre Guarnere y Winters. También hay dos pequeños fallos: cuando atacan al grupo alemán del viaducto, Lipton le entrega un fusil alemán a Winters que ha perdido el suyo en el salto. Únicamente le da el fusil y no le entrega ni un cartucho de munición además de las cinco balas que puede tener como máximo el Kar 98. El segundo fallo es cuando Winters introduce la granada alemana por la boca del cañón para inutilizarlo en que se ve claramanete que se le escapa sin poder tirar bien del cordón de activación. También, dentro de tanto realismo, no parece muy creíble que hasta en dos ocasiones estalle una granada de mano tan cerca de un soldado y no sufra ni un rasguño.

La frase. Al final, después del asalto a los cañones, Winters conversa con Nixon: “Hoy he perdido un hombre … ha caído en Brecourt … no ha llegado a cumplir los veinte …”.

Concluyendo, se trata de un buen capítulo de una serie excepcional.

EL PUENTE (Die Brücke) – 1.959

Director: Bernhard Wicki

Un pequeño pueblo alemán, finales de abril de 1.945. Un grupo de adolescentes de 17 años es llamado a filas. La misma noche de su incorporación su batallón es enviado a tapar una brecha por la que penetran los americanos. Los siete chicos son dejados en la retaguardia mandados por un veterano sargento con la excusa de defender el puente de su pueblo. El puente no tiene ningún valor estratégico ya que los aliados han establecido una cabeza de puente en otro lugar y, además, va a ser volado por los alemanes. En un altercado con la policía militar el sargento resulta muerto y los chicos se encuentran solos. Lucharán y se sacrificarán valiente e inútilmente para defender el puente.

El argumento presenta una solidez exquisita. En la primera parte de la película se nos presenta a los personajes en su vida cotidiana marcada por la guerra. Se aprecian las distintas procedencias sociales de los chicos así como su diferente manera de afrontar la situación cuando son llamados a filas. Todos ellos se muestran deseosos y excitados ante la posibilidad de defender su patria. La segunda parte de la película empieza con su llegada al cuartel donde comprobamos su inexperiencia en todo lo relacionado con la milicia. La movilización del Batallón los pillará por sorpresa en su primera noche como soldados. El capitán de su compañía, por sugerencia del profesor de los chicos, solicita al Comandante dejarlos en la retaguardia a defender el puente del pueblo, cerca de sus casas. Los pone al mando de un veterano sargento que tiene orden de no exponerlos. Pero los acontecimientos acaban por precipitarse terminando en tragedia.

Las escenas finales de la defensa del puente son magníficas en varios aspectos: en primer lugar porque las tomas están realizadas desde el lado alemán, desde sus trincheras o desde muy cerca de ellas. También me ha gustado el realismo de las reacciones de los chicos: miedo, valor, desesperación al ver caer a sus compañeros. Y las secuencias de acción, los disparos, las explosiones y demás efectos son notables para la edad de la cinta. La única toma desde el lado americano es la del francotirador que abate al chico de la atalaya del árbol; por cierto, con un magnífico efecto de mostrar reflejada en la mira la imagen del chico.

Las interpretaciones están más que correctas tanto en los personajes principales como en los secundarios. Todos los chicos interpretan perfectamente sus papeles cuando están con pantalón corto y después  cuando visten el uniforme. El sargento, el capitán, el profesor, las madres, todos logran un realismo que nos recuerda al Neorrealismo italiano.

La ambientación es suficiente teniendo en cuenta que se trata de una producción de bajo presupuesto realizada pocos años después de haber sido arrasado el país por la guerra. El único fallo que he detectado son los presuntos Shermans que son demasiado anchos y bajos para el perfil que se pretende. El hecho de estar rodada en blanco y negro le confiere un toque de realismo más que se suma a todo lo anterior.

Los Shermans de "perfil bajo"...

Los Shermans que aparecen en el film

Me ha gustado la película en general aunque especialmente las escenas del combate final. Están muy bien rodadas y mantienen estupendamente la tensión dramática.

El punto flojo quizá sea la escasa preocupación que muestra la población alemana ante su inminente derrota. La escena de la estación en que el empleado llama para averiguar si el bombardeo afecta a una de sus líneas creo que podría sobrar salvo por la secuencia de la historia de amor de los chicos.

Las frases. En la magnífica escena en que el profesor acude a pedir al capitán de la compañía de los chicos que no los exponga, éste último dice: “He estado hablando con esos muchachos; tienen un ideal, piensan que han venido a luchar por el triunfo de ese ideal: quieren salvar a la Patria. Lo que usted les ha enseñado…”. Cuando están haciendo instrucción en el patio del cuartel, el sargento instructor se dirige al sargento de su grupo: “Hay que enseñarles a no retroceder nunca, ¿a quién se le ha ocurrido eso?”.

Se trata de una gran película, con un argumento sólido que se expone con vigor narrativo, manteniendo el ritmo que se acelera en el último tercio de la cinta. Una de las grandes. Imprescindible.

HERMANOS DE SANGRE – I. CURRAHEE (Band of brothers. Cap. I Currahee) – 2001

Director: Phil Alden Robinson

Aeródromo de Uppotery (Inglaterra), 4 de junio de 1.944. Los paracaidistas están preparados para embarcar en los C-47 para saltar sobre la Europa ocupada pero el lanzamiento se aplaza por el mal tiempo. Comienza un flashback que durará todo el capítulo.

Campamento de Toccoa (Georgia – EE.UU.), 1.942. El arma paracaidista es completamente nueva para el ejército norteamericano. Se está formando la 101ª División de Infantería Paracaidista y vemos cómo se prepara la Compañía E (Easy) del 506º Regimiento.

El oficial al mando, el Teniente Sobel (después Capitán) es excesivamente duro con los soldados a su mando a la vez que injusto y desproporcionado en las sanciones que impone. A la hora de la verdad este oficial mostrará sus carencias e ineptitud aunque habrá logrado un alto grado de preparación en sus hombres. La División es traladada a Inglaterra para continuar con su entrenamiento y terminar participando en el Día D.

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En este capítulo se nos va presentando a los personajes que más tarde irán apareciendo en los demás episodios: el Teniente/Capitán Sobel, los Alféreces/Tenientes/Capitanes Winters y Nixon, los tenientes Harry Welsh y Buck Compton, los Cabos/Sargentos Malarkey, Martin, Guarnere, Lipton, etc.

Aunque presenciamos muchas escenas cuarteleras de las típicas: los abusos de superiores hacia los soldados, la rivalidad con otras unidades, la preparación, el oficial que cuenta con el respeto de la tropa, el compañerismo, etc, este capítulo está llevado con un ritmo constante que evita que el espectador se aburra. Pasan muchas cosas y muy rápidamente pero a la vez dando el tiempo suficiente para digerirlas.

El episodio toma el nombre del monte al que los soldados suben corriendo para el entrenamiento: “cuatro millas de subida, cuatro de bajada… arreeee Silver” como dirá Sobel recordando al caballo del Llanero Solitario.

Hay secuencias estupendamente planteadas logrando explicarnos cómo va pasando el tiempo con la instrucción y los entrenamientos. Por ejemplo vemos una secuencia en que los soldados están pasando un circuito de obstáculos con ropa deportiva mientras justo a continuación los vemos finalizarlo de uniforme y con todo el equipo de campaña, armas incluidas.

El hilo argumental principal descansa sobre la actitud del Teniente Sobel, sus errores y sus represalias con la tropa o el Alférez Winters. También aparecen algunos detalles raros de ver en otras películas como la referencia al seguro de vida de los soldados voluntarios.

El episodio termina mostrándonos una magnífica vista del despegue con el cielo lleno de C-47 gracias seguramente a las últimas técnicas digitales.

Me han gustado muchas cosas de este episodio, pero me quedo con la relación de amistad entre Winters y Nixon perfectamente plasmadas en conversaciones cortas que muestran que se entienden a la perfección.

La frase. “712 días con ese cabronazo de Sobel…”, “¿Hay algún hombre en esta Compañía que no esté dispuesto a subir al Currahee para mearse en el café de ese tío?”.

Por referir algún fallo, no parece real que los aviones despegasen con luz diurna como se ve en la película ya que debió producirse sobre las 11 de la noche.

En resumen, un estupendo punto de partida para una gran serie de televisión que se merece pasar a la gran pantalla.

ESTA TIERRA ES MÍA (This land in mine) – 1.943

Esta Tierra Es Mia (1943)

Director: Jean Renoir

Una ciudad francesa ocupada cualquiera, 1.941. La vida se desarrolla tranquilamente soportando estoicamente a los alemanes, las privaciones de alimentos y el creciente mercado negro. Algunos habitantes se aprovechan de la situación enriqueciéndose con estos negocios o colaborando con las tropas ocupantes. El Sr. Lory (Charles Laugthon) es un maestro de mediana edad, poco agraciado, enfermizo y sobreprotegido por su madre viuda. Albert Lory está enamorado en secreto de la Srta. Louise (Maureen O’Hara) que es su vecina y compañera en la escuela. Se produce un choque de trenes en la estación de la ciudad y aunque parece claro que se trata de un sabotaje, el Mayor Von Keller al mando en la misma prefiere hacerlo pasar por un accidente ya que si no, tendría que tomar rehenes y fusilarlos.

Los nazis también están atacando la libertad a través de la censura de libros de todo tipo en la escuela; así, muchas obras son quemadas y hasta los libros de texto de los alumnos son mutilados. El director del colegio, el Sr. Sorel llama a Lory a la resistencia moral enseñando a los niños lo que los alemanes quieren que no aprendan ya que éstos podrán quemar los libros pero no borrar su memoria.

Al producirse varios atentados, los alemanes cogen como rehén al Sr. Lory. Su madre, desesperada, acude a todas las instancias posibles con la intención de delatar al autor de los atentados pero no es recibida por nadie. Al final tiene que recurrir al jefe de estación que es amigo de su hijo, el novio de Louise y también colaborador de los nazis, quien consuma la denuncia. Los acontecimientos se desbocan desde este momento y Lory acabará siendo acusado del asesinato de éste, detenido y juzgado.

El argumento presenta bastante profundidad acercándose, a través de unos personajes muy bien construidos, a la realidad de lo que fueron las zonas ocupadas durante la II Guerra Mundial. Se muestran con naturalidad, sin dejar de juzgarlos negativamente, personajes que abiertamente colaboran con los nazis para obtener un provecho personal. Por ejemplo el Alcalde y los comerciantes que se lucran con la situación sin pasar necesidad como los demás. El personaje del jefe de estación que colabora en un principio para no tener problemas con los alemanes, va evolucionando y pasa de ser un nazi idealista a justificar su colaboración para evitar que inocentes paguen por las acciones de otros. Su arrepentimiento le llevará a avisar al saboteador antes de su detención tras haberlo delatado, y al suicidio cuando se ve atrapado por el Mayor Von Keller como colaborador sin remedio.

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Aunque el ritmo es pausado al principio, la cinta mantiene un paso firme que consigue enganchar al espectador. El personaje del Sr. Lory interpretado por Charles Laughton es la auténtica joya de esta película que hace que no haya pasado desapercibida como una cinta más sobre la ocupación. Maureen O’Hara, bellísima, no está mal en su papel si bien no luce al mismo nivel que su compañero.

La ambientación no destaca positiva ni negativamente si bien los uniformes alemanes no parecen muy reales.

Lo mejor. El alegato final de Laughton en el juicio donde arroja su cobardía a sus convecinos y al ocupante alemán. Todo un canto a la Libertad en una interpretación inolvidable.

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Lo peor. Es muy poco creíble que Maureen O’Hara se enamore por las buenas de Lory sólo por su gran demostración de valor en el juicio. Tampoco me gustó mucho la interpretación de ésta justo en el momento en que Lory vuelve a ser arrestado presumiblemente para ser ejecutado. La verdad es que resulta muy difícil brillar al lado del monstruo interpretativo de Laughton.

La frase. En este caso serán las frases. Permitid que me extienda un poco, porque vale la pena. El Mayor Von Keller dirá en una conversación con el jefe de estación: “con la excesiva libertad viene el caos y el desorden” tratando de justificar la ideología y actuación nazis. Paul Martin, el hermano de Louise y miembro de la Resistencia, explica: “el sabotaje es el único arma que le queda a un país derrotado”. Lory en la genial alocución final: “el ejemplo de los héroes es contagioso”, “cuanto mayor sea el dolor, más se acortará nuestra esclavitud”, “la ocupación sólo se alimenta de grandes mentiras”.

Aunque carece casi por completo de acción, se trata de una obra maestra del cine bélico y de un gran canto a la libertad. Muy recomendable.

EL GENERAL DE LA ROVERE (Il generale della Rovere) – 1.959

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Director: Roberto Rossellini

Génova 1.943. De la Rovere es un general Badogliano (partidario del antifascista Badoglio) que es enviado por los aliados para “coordinar los planes de la resistencia partisana”; es introducido en la Italia ocupada y resulta muerto en un control de carretera. Bardone (o Bertone) es un educado y refinado embaucador, jugador y mujeriego que se hace llamar Coronel Grimaldi sin serlo y que se dedica a interceder ante los alemanes, sobornándolos con el dinero de las familias, para que liberen a detenidos italianos. El dinero para los sobornos lo utiliza en el juego donde acaba perdiéndolo y, encontrándose en una situación desesperada, se arriesga y es detenido. Los alemanes lo hacen pasar en la cárcel por el general de la Rovere para que identifique al jefe de la Resistencia ofreciéndole dinero y la libertad, pero Bardone se tomará su papel muy en serio.

El consistente argumento se basa principalmente en el protagonista Vittorio de Sica que borda su papel de vividor en apuros que es desenmascarado y detenido; y que más tarde se mete tanto en el papel que le han dado los alemanes que es capaz de llegar más allá de lo esperado. La película, a pesar de la ausencia de acción, presenta un ritmo sosegado pero firme, sin dar lugar a que el espectador se incomode en la butaca; incluso en el último tercio del metraje en que se va acercando el desenlace el ritmo no aumenta sino que se mantiene constante dando lugar a un final inesperado.

Sobre los actores, además de lo dicho sobre la soberbia actuación de Vittorio de Sica, cabe mencionar a Hannes Messemer en el papel del Coronel de las SS Mueller que se nos presenta como una persona que intenta minimizar el sufrimiento de la población civil pareciendo mas humano que otros oficiales nazis pero sin dejar de serlo.

La ambientación es correcta teniendo en cuenta que no han pasado muchos años de la época en que se desarrolla la acción. A mí me gusta el blanco y negro porque, si está bien tratado, da cierta apariencia de antigüedad realzando el dramatismo.

Lo mejor. La actuación de Vittorio de Sica. ¿Qué más se puede escribir de este gran actor? . La escena que más me ha gustado es aquella en que el General (Bardone) lee las pintadas desesperadas de los presos que van a ser fusilados y que han dejado a modo de despedida de sus familias.

Lo peor. Los diálogos del principio de la película de las mujeres que están cogiendo agua de la fuente. Más que parecer que hablan entre ellas, están hablando directamente al espectador diciendo obviedades que nada aportan y que desentonan con el resto de la cinta. Tampoco es muy creíble que los presos se comuniquen en Morse a través de las paredes de las celdas.

La anécdota. Se notan demasiado las imágenes superpuestas de la escena de la nieve cuando los miembros de la Resistencia se dirigen a la reunión. Pero este error no empaña en absoluto el buen hacer de Rossellini una vez más.

La frase. Bardone se mete tanto en el papel de General de la Rovere que durante el bombardeo que sucede estando en la cárcel arenga a los demás presos “demostrad a esos canallas que no tenéis miedo a la muerte…”, a pesar de temblar él mismo de miedo.

Resumiendo, se trata de una gran película que sin llegar a ser una obra maestra, se le acerca. Hay que verla por la actuación ya mencionada y por el retrato de la sociedad de la Italia ocupada.

ESCUADRÓN 633 (633 Squadron) – 1964

 

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Director: Walter E. Grauman

En un aeródromo de Escocia, 1.944. La Inteligencia/Resistencia noruega informa de que hay una fábrica de combustible para los nuevos misiles alemanes que amenazan Inglaterra y la próxima invasión. El Comandante Roy Grant, un canadiense experto piloto procedente de las acrobacias aéreas, está al mando del Escuadrón británico 633 de bombarderos Mosquito. La difícil misión de destruir la fábrica es encargada a Grant para lo que deben entrenarse ya que el objetivo está dentro de un fiordo fuertemente protegido por artillería antiaérea y consiste en volar una montaña que está sobre la instalación para que ésta quede sepultada. Cuando llega el escuadrón al fiordo los alemanes los están esperando con una enorme concentración de armas antiaéreas.

La trama argumental se sustenta en una más de las difíciles misiones vitales para los aliados, con sus tópicos de siempre: la tropa (escuadrón en este caso) cansada de luchar que espera disfrutar de un merecido permiso y es destinada a esta misión; el piloto que abandona la formación sin órdenes para atacar por su cuenta; otro tripulante que se va a casar próximamente; el comandante carismático que acepta la misión como un trabajo más…

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La siguiente parte de la película trata de la fase de entrenamiento especial para la misión, con historia de amor incluída y por último, el desenclace donde se acude a cumplir la misión. Estas mismas fases tópicas aparecen en muchas películas pero ciertamente con mejores resultados, y, además, es totalmente previsible casi todo lo que ocurre. Me refiero a la captura/muerte del resistente noruego; a la historia de amor entre el Mayor y la preciosa hermanita de aquel; las heridas graves o mutilaciones del piloto que se acaba de casar, y el desenlace final que no desvelaré pero que es igualmente adivinable.

Los personajes son excesivamente superficiales y los diálogos no pasan de algún comentario en el bar o a la chica. De ahí que los actores no tengan margen de maniobra y ciertamente no destaque ninguno; ni siquiera el protagonista Cliff Robertson que sólo alcanza la corrección. El papel del miembro de la Resistencia noruega, Teniente Erik Bergman, está interpretado por George Chakiris al mismo nivel que el anterior.

La ambientación puede ser lo poco que se salva de la película con la utilización de los aviones Mosquito que pueden verse en multitud de buenos planos, aunque los efectos especiales ya habían sido superados incluso en la época de su estreno. La espléndida y archiconocida banda sonora ayuda a mitigar el enorme fiasco del resto de la cinta aunque resulta algo repetitiva.

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Lo mejor. Quizá la escena final del ataque sea la única pasable porque presenta unos planos generales aceptables, si bien podemos observar secuencias repetidas como la de la destrucción de un antiaéreo alemán.

Lo peor. La superficialidad con que se trata tanto a los personajes como a la trama en general.

En fin, una película con más nombre que contenido donde lo único destacable es su banda sonora y la influencia de la escena final en una magnífica pelicula posterior como “Episodio IV Una nueva esperanza” de la saga La Guerra de las Galaxias. Totalmente prescindible.

En los siguientes enlaces podréis ver las críticas de dos reputados colegas:

 Crítica del Mayor Reisman                                          Crítica de Von Kleist