ROMMEL, EL ZORRO DEL DESIERTO (The desert fox: The story of Rommel) – 1.951

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Cuenta la historia de la implicación del más afamado militar alemán de la II Guerra Mundial, Erwin Rommel, en la conspiración para asesinar a Hitler. Al principio no parece muy convencido y alberga muchas dudas ya que es un patriota y ha jurado lealtad al Führer; sin comprometerse abiertamente, sus vacilaciones van dando alas al resto de conspiradores hasta acabar implicándose.

Esta película se enmarca en la serie de filmes que tratan de quitar demonios a los alemanes vencidos en el sentido de que ahora ya no son el enemigo: en este momento (años 50) son aliados de occidente frente al comunismo. De ahí que cada vez veamos con más frecuencia en el cine de la época personajes alemanes más humanos, menos fanáticos y ya no todos han sido nazis, sino que nos presentan a muchos como opositores internos al régimen hitleriano.

La primera mitad de la película presenta un ritmo lento aunque despliegue bastantes saltos temporales y espaciales: comienza en África, pasa a Europa para volver de nuevo a África, y otra vez más a Europa. Pero en la segunda mitad el ritmo va creciendo hasta lucir una serie de escenas finales magníficas por su intensidad y por las actuaciones tanto de James Mason (Erwin Rommel) como de Jessica Tandy en el papel de su esposa. Desde la escena del atentado en la Guarida del Lobo, hasta la escena final de la despedida de Rommel de su esposa, pasando por la de la acusación de traición. El Mariscal de Campo ha sido descubierto y dos generales enviados por Hitler le proponen que se suicide para no manchar su reputación y asegurar el futuro de su familia. Cuando Erwin revisa las acusaciones que recaen sobre él dice: “Según veo tuvieron mucha suerte en conseguir confesiones de moribundos … Pueden informar al Führer que estoy dispuesto a contestar a estas acusaciones en un juicio”.

No tiene escenas de acción salvo la primera, y utiliza material procedente de filmaciones reales; al estar rodada en B/N toda la cinta adquiere un cierto aire de semidocumental al que la estupenda banda sonora ayuda bastante. En el lado negativo mencionar que no trata tanto al personaje en sí, como engañosamente nos hace creer el título y el cartel, sino únicamente de su participación en el complot donde los conjurados necesitaban a una persona del prestigio de Rommel para atraer al ejército y a la opinión pública, y para ponerlo al frente del país tras la hipotética caída de Adolf Hitler. Pero Erwin Rommel fue mucho más: principalmente un brillante militar en todos los campos de batalla en que participó, no sólo en el desierto con el Afrika Korps; también tuvo un papel muy relevante en la conquista de Francia en 1.940 y después de abandonar África en la defensa del frente occidental siendo el principal artífice del muro Atlántico de Hitler. Lo cierto es que se echa de menos una película sobre el personaje global, no sólo sobre el aspecto Walkiria (nombre en clave del atentado contra Hitler).

Hay algunos errores que mínimamente deslucen algo la película: en la escena inicial en que los comandos británicos atacan el Cuartel General de Rommel, éstos van armados con Thompsons americanas, lo que podría ser posible pero no probable, ya que los británicos usaban las Sten, mucho más ligeras, manejables y efectivas aunque tendieran a encasquillarse con facilidad. Además la escena es bastante mala en conjunto.

Lo mejor de la película es la interpretación de James Mason que se mete muy bien en el papel del Mariscal de Campo Erwin Rommel y va creciendo a lo largo del metraje para terminar sublime. Cuando se va a marchar para no volver, le dice a su esposa: “cogeré mi abrigo, hace frío y no quisiera temblar”. Volverá a interpretar a Rommel en Las ratas del desierto (1.953).

Lo que menos me ha gustado es que se desaprovecha la oportunidad de contar la vida de este gran hombre. También se nota que se realizó con bajo presupuesto y algunos decorados dejan mucho que desear, así como el material utilizado: los vehículos y aviones no parecen alemanes y se ven demasiados Shermans en el desierto.

La frase. Von Rundstedt por teléfono a Keitel: “pedid la paz, idiotas”. Creo que el personaje de Von Rundstedt está sobredimensionado en su antinazismo ya que constantemente se refiere a Hitler despectivamente como “ese cabo de Bohemia..”. Esta actitud del personaje aparece otras veces en el cine como en El día más largo. Es cierto que este Mariscal de Campo era muy respetado por Hitler y tenía el mayor prestigio en el ejército alemán: es posible que se permitiera ciertas licencias, pero resulta poco creíble esa actitud tan abiertamente.

En resumen, una magnífica película que se queda algo corta por reducir un personaje histórico a lo que la propaganda americano-occidental de la época le interesa, obviando su enorme personalidad como militar y como gran estratega. Se le podría haber sacado mucho más jugo y espero que algún día se retome el tema más globalmente.

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EL BAILE DE LOS MALDITOS (The young lions) – 1.958

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Navidad de 1.937 y posterior guerra. Se tratan dos narraciones paralelas, completamente independientes en que se nos muestran dos caras de la misma guerra y que únicamente confluyen al principio y al final. Es la historia de la participación en la guerra de un teniente alemán cuyas convicciones van evolucionando al calor de la guerra. La otra narración trata de dos soldados americanos de distinto orígen y condición, y con motivaciones vitales muy distintas.

La película tiene un principio muy prometedor; las escenas de la estación de montaña, la de la escaramuza con los franceses y la del alistamiento de Dean Martin y Montgomery Clift son ilusionantes anunciándonos una buena película bélica. Sin embargo el ritmo cae fuertemente hasta llevarnos al aburrimiento de una excesivamente larga presentación de los personajes americanos. El interés vuelve y se mantiene con pocos altibajos hasta el final al llegar los reclutas al cuartel donde Noah Ackerman es marginado y maltratado por ser judío. Hay que tener en cuenta que dura 2:40 horas, por lo que no cansar excesivamente es otro de sus valores.

Se trata de una película bastante compleja donde las personalidades de los tres protagonistas son muy dispares y atractivas a la vez. El teniente y después capitán Christian Diesti (Marlon Brando) es un hombre de origen humilde que sin ser nazi ha confiado en los milagros que este régimen prometió en los momentos iniciales. Así lo manifiesta al principio de la película cuando explica al resto del mundo personificado en una turista americana: “¿Ud. Cree que ser nazi es algo tan terrible?…No, no soy nazi, no me interesa la política, pero creo que ellos luchan por el bien de Alemania…Yo creo que Hitler nos proporcionará una vida mejor…Ha prometido cambiar las cosas”. Sus convicciones morales y su forma de actuar a lo largo de la cinta lo sitúan en una posición en que es respetado por el espectador a pesar de ser el alemán, el malo. Pero en realidad es presentado como otra víctima principalmente de la desilusión. Además es un patriota ya que en todo momento intenta cumplir con su deber de soldado hacia su patria, incluso aunque reconozca que las cosas no están marchando como él deseaba. El desencanto al conocer los campos de concentración le hará tambalearse y abandonar la lucha.

Michael Whiteacre (Dean Martin) es una estrella de Broadway que se encuentra en el mejor momento de su carrera. No quiere abandonar su mundo de bienestar para arriesgarse a morir en combate. Durante toda la película se cuestiona su propia cobardía; tiene miedo a la guerra y a asumir la responsabilidad de casarse. Aprovechará sus influencias para ser destinado a retaguardia mientras su unidad va al frente; pero más tarde, en un esfuerzo supremo apremiado por los remordimientos vuelve a usar sus contactos para rectificar y volver con sus compañeros, además de comprometerse, por fin, en matrimonio.

Noah Ackerman (Montgomery Clift) es un bonachón e inocente muchacho de pueblo que se siente incómodo en la gran ciudad aunque es ayudado por Michael, del que se hace muy amigo. Éste le introduce en su mundo e incluso le presenta a la que más tarde será su esposa. Al incorporarse a filas tiene serios problemas por ser judío siendo maltratado y marginado tanto por los compañeros como por los mandos llegando incluso a desertar. Cuando se aclara la situación, Ackerman regresa a su compañía ganándose el respeto de sus camaradas; respeto que sigue aumentando en el campo de batalla cuando ayuda a algunos de los que lo maltrataron.

La película está rodada en blanco y negro, lo que le confiere una sobriedad y credibilidad inmejorables, incorporando imágenes documentales en algunos momentos que no desdicen del resto de la cinta. Además, la excelente fotografía nos hace disfrutar constantemente de los planos tanto generales como cercanos. Obtuvo varios premios en este apartado.

La interpretación de Brando me parece magistral: se mete perfectamente en el personaje y en el uniforme, y es capaz de hacernos llegar emociones muy intensas sólo con una simple mueca. Sobre Montgomery Clift decir que está algo más que correcto dado que su personaje es demasiado plano para permitirle el lucimiento. Dean Martin sigue en su línea de buen hacer dentro de la mediocridad. Destacar por último a Maximilian Schell que da muy bien de oficial nazi egocéntrico como se verá mas tarde en “La cruz de hierro”.

En la versión española se eliminaron algunas escenas claves de la película; no me extraña que cuando la ví por primera vez no terminara de entenderla o viera que había demasiados cabos sueltos. Entre las escenas eliminadas está aquella en la que Brando, que actúa en el París ocupado como “policía – represor”, solicita el traslado a su capitán diciéndole: “no me gusta detener chiquillos”. El Capitán, a cargo de un jovencísimo Maximilian Schell se lo niega: “No hay sitio para sentimentales, ni moralistas, ni individualistas. No tendrá ningún futuro en el ejército si es incapaz de comprender eso”.También fueron eliminadas por motivos obvios las dos del campo de concentración que dan sentido al final de la cinta:

Primera escena: la guerra está perdida para los alemanes y Christian, siendo ya capitán, agotado y abandonado por su tropa llega hambriento a un campo de concentración en que le dan alimentos y el comandante hace una reflexión sobre sus problemas para asesinar a los judíos. Brando abandona el lugar horrorizado y asqueado replanteándose sus más hondas convicciones. En una secuencia magistral vemos a un capitán Diesti derrotado, con el uniforme hecho girones, sucio y cansado que deambula sin rumbo. En un ataque de ira destroza su MP-40 y camina con paso cansino hacia no se sabe bien dónde; se supone que va a entregarse a los americanos.

Segunda escena: los americanos ya han tomado el campo de concentración y piden colaboración al alcalde del pueblo en que se encuentra. Excelente escena en que uno de los prisioneros que es rabino pide permiso para un servicio religioso. El alcalde alemán pone toda clase de obstáculos absurdos a tal celebración y el capitán de la compañía americana impone su autoridad ante el asombro de Noah y Michael. Ante una situación tan bochornosa para cualquier persona civilizada y ya que Noah es judío, el capitán le ordena que salga a dar una vuelta fuera del campo acompañado por su amigo. En este paseo tienen una conversación muy interesante y se encuentran con el capitán Christian Diesti.

Por último y como curiosidad, el doblaje de los diálogos a veces es tendencioso y no tiene nada que ver con el original: gracias al DVD podemos disfrutar de las bandas sonoras originales y de subtítulos más fieles que el doblaje primitivo al castellano. Así, en la escena final cuando Noah le cuenta a Michael sus impresiones sobre el campo de concentración, podemos escuchar en el doblaje una conversación que nada tiene que ver ni con la escena ni con el momento. Haced la prueba y encended los subtítulos en esa escena.

Lo que más me ha gustado es sin duda la interpretación de Marlon Brando junto con la fotografía.

Lo peor es la soporífera parte de Nueva York antes de la incorporación a filas de Dean Martin y Montgomery Clift.

Como anécdota, he detectado tres errores que para nada enturbian la gran calidad de la película: en la primera escena de la película se ve un coche con matrícula de la Wehrmacht en la estación de esquí cuando aún no ha empezado la guerra. También podemos ver un Jeep americano como vehículo alemán en África cuando todavía no han desembarcado los yanquis. Y oímos y se habla de bombardeos aéreos en Londres después del desembarco de Normandía, algo históricamente incorrecto; como mucho que cayeran algunas V1 y V2, pero desde luego no con la intensidad que se ve en el filme.

La frase, aunque ya la he reproducido más arriba: “¿Ud. cree que ser nazi es algo tan terrible?”

En definitiva, una magnífica película antibélica que puede hacer vibrar a cualquier amante del cine que quiera dedicar más de dos horas y media a pasar un buen rato. Aunque tiene escasa acción es muy recomendable, yo diría que imprescindible.