LAS ÁGUILAS AZULES – The blue Max (1969)

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Director: John Guillermin

I Guerra Mundial, frente Occidental, bando alemán. El cabo Bruno Stachel (George Peppard) sirve en infantería desde donde admira cómo la aviación interviene en los combates con menos penuria que ellos a ras de suelo. Se alista en aviación donde todos los pilotos provienen de familias aristocráticas contrastando con su origen humilde. Al incorporarse a su escuadrilla estas diferencias se harán más patentes marcando su forma de actuar fría y despiadada. Su ambición es conseguir la máxima condecoración de la aviación alemana, el Max azul o Cruz Pour Lè Mèrite, que se obtiene con veinte victorias (aviones derribados). Su desencuentro con los demás pilotos, especialmente con Willi (Jeremy Kemp), hará que rivalice con él hasta ir consiguiendo victorias. Debido a su origen humilde, el General Von Klugermann (James Mason) lo utilizará para la propaganda de guerra dándole al pueblo un héroe más cercano que el Barón Rojo (Von Richtoffen), que también es un noble. La lucha por las victorias y por conseguir los favores de una bellísima Úrsula Andress interpretando a la esposa del General, llevará a los dos pilotos a un duelo moral y de combate de consecuencias impredecibles.

Como otras muchas veces el título de la película en España no tiene nada que ver con el original que es ni más ni menos que el nombre de la condecoración que el protagonista quiere conseguir.

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Las más de dos horas y media de la cinta no logran el aburrimiento del espectador ya que el ritmo bien sostenido, excepto en las escenas amorosas, conquista su atención en todo momento.

Las interpretaciones más destacables son las de Peppard y Andress aún sin llegar a ser magistrales. También James Mason, una vez más vistiendo el uniforme de General alemán, hace honor a su renombre de gran actor. Me ha gustado especialmente el papel de Willi como el As de la aviación aristocrático que desdeña todo lo inferior a su categoría. Esto se plasma cuando Stachel le lleva la botella de champán “… creo que no tenemos los mismos gustos…”

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La ambientación está muy lograda en cuanto a uniformes, armamento, vehículos y aviones; además, la fotografía consigue resaltar poderosamente estos aspectos. Los combates aéreos consiguen fijar la atención del espectador por su realismo y vertiginosidad.

En cuanto a las similitudes que podría tener con otras películas del género como la magnífica La Cruz de Hierro, ciertamente podría establecerse algún paralelismo en cuanto a que, en ambas, uno de los personajes principales busca desesperadamente la máxima condecoración; pero nada más, pues se trata de personajes opuestos en cuanto que uno es valeroso y el otro un cobarde, uno es un aristócrata y el otro un plebeyo y, lo más importante, los medios utilizados por uno y otro son completamente opuestos: por un lado la falsedad y el oportunismo robando el honor a un muerto; por el otro, combatiendo valerosamente.

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Lo mejor. La magnífica fotografía unida a una ambientación excepcional.

Lo peor. La sangre de color rojo tomate que aparece en varias escenas.

La frase. En la primera fiesta, tras el derribo del avión de observación inglés en circunstancias extrañas por Stachel, éste contesta ante la afirmación de que ha impresionado al General: “El favor de los poderosos es siempre fructífero”.

Resumiendo, una buena película, muy visual, con ritmo e interpretaciones interesantes. Recomendable.

DEATHWATCH – 2002

Director: Michael J. Bassett

Frente occidental, 1.917. Los restos de la compañía “Y” británica al mando del capitán Jennings se encuentran perdidos y llegan a una trinchera alemana plagada de cadáveres y de ratas, y llena de barro. Deciden quedarse y defenderla pero empiezan a ocurrir sucesos extraños en que los componentes de esta patrulla enloquecen para acabar luchando entre ellos.

El argumento no es novedoso en absoluto; se trata de una más de las películas bélicas mezcladas con semi-terror. Utilizo este término porque la cinta no llega a dar casi ni un sobresalto aunque lo intenta.

En el apartado interpretativo, el protagonista es Jamie Bell, el bailarín de Billy Elliot, que hace un papel menos que discreto como el soldado Shakespeare. Los demás personajes aparecen desdibujados, sin ninguna profundidad y en algún caso sobreactuados. Los diálogos superficiales y sin sustancia contribuyen de manera importante a la pésima calidad del filme y a su poca credibilidad. Además éstos aparecen plagados de tópicos como el del soldado que miente sobre su edad para alistarse.

La ambientación puede ser lo único que llega al aprobado; los decorados muestran una trinchera llena de túneles y recovecos fangosos y repletos de restos de material y cadáveres aceptablemente conseguidos, aunque la oscuridad casi absoluta que envuelve buena parte de la cinta también empaña este apartado.

Los efectos especiales son escasos y discretos destacando la presentación de las ratas en varios momentos de la película. Tanto es así que se abusa de estos roedores apareciendo muy cerca de los soldados que ni se inmutan.

Lo mejor. Algún efecto especial. La secuencia en que las ratas están bajo la manta en las piernas del herido.

Lo peor. La poca credibilidad que ofrece el filme. Un detalle: durante toda la película los soldados aparecen empapados por la lluvia y el barro de la trinchera y en ningún momento se transmite la sensación de frío por ninguno de ellos. Otro más: hay muchos muertos putrefactos por todas partes y los soldados se sientan junto a ellos sin mencionar en ningún momento el mal olor o la intranquilidad que esto supondría para cualquier ser humano.

La frase. Poco después de haber llegado a la trinchera, la están reconociendo y Shakespeare dice al ver muchos muertos: “Es una bayoneta alemana. ¿Luchaban entre ellos? … ¡Joder!, ¿qué está pasando aquí?”.

Una mala película que no aprovecha los avances de las técnicas cinematográficas actuales, basada en un mal guión y en una pésima historia. Totalmente prescindible.

FELIZ NAVIDAD (Joyeux Noel ) – 2005

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Director: Christian Carion

I Guerra Mundial, frente franco-alemán en territorio francés ocupado, Nochebuena de 1.914. Un tenor alemán que presta servicio como soldado raso es llamado junto con su novia, que es una soprano muy conocida, para actuar ante el Príncipe heredero alemán y el Alto Estado Mayor. Tras la actuación que es un gran éxito el día de Nochebuena, decide regresar al frente para actuar ante sus compañeros de armas acompañado por su novia. Lo hace saliendo a la tierra de nadie entonando un son de Paz ante lo que los franceses y escoceses de enfrente se le unen tomando cuerpo una tregua que durará esa noche y todo el día siguiente. Los mandos tanto aliados como alemanes desaprobarán su actitud y tomarán represalias contra las tropas implicadas en el suceso.

Parece ser que está basada en hechos reales. Aún así el argumento no profundiza mucho en el suceso y se limita prácticamente a enumerar todos los actos de confraternización que se cree que se produjeron: intercambio de cartas para la zona ocupada, de alimentos, una misa de campaña común, un partido de fútbol y, lo más increíble, el aviso de que los alemanes primero y los aliados después, iban a ser bombardeados por la artillería contraria, por lo que todos los soldados son acogidos en la trinchera del otro bando respectivamente.

Tal y como se presenta en la película no parece muy creíble que se permitiera el acceso del enemigo a las posiciones propias ya que ello supondría haber facilitado información sobre el despliegue de las tropas. Hay un soldado francés que entrega al capitán un cuaderno con esta información cuando todo ha terminado, pero aún así cuesta creerlo.

Los actores son todos desconocidos para el gran público y cumplen con sus papeles sin que destaque ninguno especialmente; ni siquiera los cantantes que no pasan de la corrección.

La ambientación no está mal aunque presenta diversos puntos débiles como la falta de suciedad en las trincheras y la recreación de la tierra de nadie que aparece excesivamente limpia, llana y ajena a los efectos de la guerra tales como los bombardeos; incluso las alambradas son escasísimas permitiendo el movimiento entre trincheras sin dificultad. Incluso jugarán un partido de fútbol durante la tregua. Además, están entre la nieve y no se ve siquiera que salga vaho de las bocas.

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Lo mejor. Me ha gustado la banda sonora que consigue transmitir lo que pretende: el sentimiento de Paz en medio de una guerra.

Lo peor. La escasa profundidad con que se aborda el tema de la película y, por tanto, el resultado tan poco convincente que se obtiene.

La frase. En una de las escenas finales, el general francés que está reprendiendo al capitán (su hijo) y anunciándole su traslado al frente de Verdún por confraternizar con el enemigo dice: “Lo que ha pasado es muy grave, se llama alta traición, pena de muerte. No se puede fusilar a doscientos, no se puede”, a lo que el capitán le responde: “aquellos que lo han vivido no se avergüenzan … ¿qué sabe el País de lo que se sufre aquí … me sentí más afín a los alemanes que a quienes me arengan contra ellos delante de un pavo relleno”.

La anécdota. Los arbolitos de Navidad que se repartieron por las trincheras alemanas llevaban luces pero no vemos cables ni nada parecido lo que suena fuera del tiempo en que se desarrolla la acción.

A modo de conclusión decir que se trata de una bonita película, entrañable y tranquila, que consigue lanzar su mensaje antibelicista a pesar de su superficialidad; la historia podría haber dado más de sí y, desde luego, hubiera ayudado una ambientación más cuidada. Entretenida.

EL BATALLÓN PERDIDO (The Lost Battalion) – 2.001

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I Guerra Mundial, Francia, octubre de 1.918. Un batallón de la 77ª División de infantería de los Estados Unidos va a tomar parte en un ataque para romper las líneas alemanas en el frente Mosa – Argonne junto con una división francesa que cubrirá su flanco izquierdo, mientras que el resto de su división hará lo propio por el derecho. Sólo el batallón del mayor Charles Whittlesey consigue avanzar y llegar hasta su objetivo capturando la zona del molino de Charlevaux; son rodeados por los alemanes y rechazan repetidamente los contraataques de éstos. Se encuentran en pésimas condiciones: sin municiones, sin víveres, sin suministros médicos para los heridos… pero resisten. Basada en hechos reales.

El argumento es bastante simple pero da suficiente juego para la historia que se nos cuenta. Se le podría haber sacado más jugo.

Esta película que fue rodada para televisión, está llena de tópicazos: el paleto frente a los listillos de la gran ciudad; el jefe cuestinonado por sus superiores pero respetado por sus hombres por ser honesto con ellos; los personajes típicos de los graciosos de la unidad y la secuencia que hemos visto en muchas películas anteriores del casco ensangrentado que rueda colina abajo. Por no mencionar al americano recitando de memoria la Biblia. ¿Será verdad que todos los yanquis se saben de memoria fragmentos de las Sagradas Escrituras?.

La ambientación es correctísima; aunque no es que haya un gran despliegue de medios, gusta ver que se cuidan los detalles como los uniformes, las armas, la suciedad del combate, etc. Me agrada que las imágenes están casi desaturadas presentando unos tonos muy uniformes y con poco color excepto en la sangre, las explosiones y el fuego; ni siquiera el verde del bosque, muy abundante, destaca.

Los combates no están mal y se nota que al ser una cinta moderna aprovecha los avances disponibles; no obstante la dirección de los actores deja mucho que desear: hay momentos de la lucha en que parece que muchos soldados están esperando que les peguen un tiro o les alcance una explosión ya que permanecen de pie, sin protegerse, algo completamente ilógico y lejos de toda realidad. Y abundando en esta falta de realismo hay que decir que los efectos de sonido contribuyen de forma decisiva a la misma ya que las voces prevalecen demasiado frente a los estruendos de las explosiones y los disparos.

Los actores, la mayoría desconocidos, tampoco aportan mucho más ya que no transmiten la tensión de la situación tan dramática que están viviendo: se limitan a poner caras raras con los ojos muy abiertos. Si tuviera que salvar a alguno sería a Phil McKee en el papel del Capitán McMurtry, el mayor de Hermanos de sangre, que únicamente está correcto. Además, los diálogos simplones y sin sustancia hacen que el espectador mantenga la distancia con la acción.

Lo mejor de la película es que entretiene: presenta una abundante ensalada de tiros y explosiones aliñada con un buen ritmo que no permite el aburrimiento. Además de la ambientación ya comentada.

Lo peor, la falta de realismo que antes he explicado. No es admisible que una película con vocación de seria, nos muestre cómo muere un soldado y su amigo lo contemple como si mirase un zapato viejo, sin gesticular siquiera.

La anécdota: no sé qué pinta una trinchera alemana muy por detrás de sus líneas y justo delante de donde los americanos van a atrincherarse.

La frase. Wittlesey: “la vida sería más sencilla si pudiéramos elegir nuestras obligaciones, pero no podemos”.

Resumiendo, una cinta sólo entretenida.